Bananos muy maduros

“¡Achís!”, Cristian estornudó en su codo mientras caminaba hacia la cocina.  El niño aspiró y refunfuñó.  “¿Por qué tuve que enfermarme el fin de semana?”, se quejó.  “¡Papá iba a venirme a ver para llevarme a caminar en la naturaleza!  Ahora dice que no puedo ir con esta gripe”.

“Y tiene razón”, afirmó su madre.

“Pero no lo he visto por dos semanas y realmente quiero ir a la naturaleza con él”, expresó Cristian.  “Oré por esto, pero no sirvió de nada.  Sigo enfermo y atrapado en la casa, sin nada divertido para hacer”.  Él suspiró.  “¿Puedo comer un bocadillo?”  Mamá asintió, así que el niño abrió la alacena para ver qué había.

“Oye, mamá, ¿te fijaste en estos bananos que están aquí?”  Cristian sacó unos frutos marchitos con la cáscara color marrón oscuro y se dirigía hacia el basurero.

“Oh, no, ¡no los tires!”, su madre se apresuró a decir.  “Los estoy guardando para hacer pan de banano.  Están casi perfectos”.

Cristian puso una mala cara.  No lo podía creer.  “¿Casi perfectos?  ¿O sea que quieres que estos bananos se pudran?”

Mamá sonrió.  “La mejor descripción es que están muy maduros.  El mejor pan de banano se hace con guineos blandos, oscurecidos y pulposos.  Uno pensaría que las bananas amarillas, frescas y firmes serían mejores, pero el sabor no es tan bueno como cuando están maduras”.

“Me parece una locura, pero sí te queda muy rico el pan de banano”, admitió Cristian antes de estornudar dos veces más.

“¿Sabes?”, comentó su madre, “de cierto modo tu gripe es como estos bananos.  En este momento, no puedes ver ningún lado bueno, pero Dios puede usar tu enfermedad para Sus propósitos.  Nunca se sabe”.

Cristian aspiró y meditó un momento.  “Bueno, sí adelanté mis tareas esta mañana”, señaló, “y como he tenido tiempo libre, le mandé un mensaje a Humberto y platiqué un rato con él.  Sus padres se están divorciando y he tratado de ayudarle, porque yo sé lo que se siente.  Incluso le invité para que venga con nosotros a la iglesia mañana, ¡y dijo que sí!”  El niño hizo una pausa.  “En verdad espero sentirme mejor de mi gripe para yo poder ir”.

“Yo también lo espero”, afirmó su madre.  “Oremos para que mejores, y aun si no fuera así, que Dios use tu enfermedad para bien”.  —  SHERRY L. KUYT

CONFÍA EN DIOS EN TODO TIEMPO

VERSÍCULO CLAVE: ROMANOS 8:28 (NTV)

Y SABEMOS QUE DIOS HACE QUE TODAS LAS COSAS COOPEREN PARA EL BIEN DE QUIENES LO AMAN Y SON LLAMADOS SEGÚN EL PROPÓSITO QUE ÉL TIENE PARA ELLOS.

¿Estás en una situación que parece empeorar en lugar de mejorar?  Quizá Dios la esté usando de una forma que no te has dado cuenta.  Sigue confiando en Él.  Aun cuando parezca que Él no responde tus oraciones, recuerda que Él te ama y siempre hará que todo coopere para tu bien.

Clave de Hoy
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