El tiempo oportuno es dulce

“¡Me muero por probar el jarabe de arce!”, expresó Bruno, relamiéndose los labios.  Su mamá se rio.  Ella era una de las madres que acompañaban a los niños a una excursión al centro natural, para que aprendieran cómo se hace el jarabe de arce.

Mientras avanzaban en su caminata, detrás del grupo, Bruno suspiró.  “Me hubiera gustado que me inviten a la boda de mi maestra?”

La mamá hizo un gesto de sorpresa.  “¿Y para qué quieres ir?”

Bruno frunció el ceño.  “¿Qué tal si algún día me caso?  ¡Tengo que saber cómo hacerlo!”

“¿Tienes miedo de no estar listo?”, preguntó su madre.

Bruno asintió con la cabeza y se mordió el labio.

El grupo se detuvo frente a un gran arce azucarero.  Los niños observaron cómo un hombre perforaba un agujero en el árbol y ahí clavó una varilla de madera que llamó grifo.  Después de algunos segundos, la savia comenzó a gotear y la clase hizo una fila para probar.

Mamá puso su brazo alrededor de Bruno.  “¿Qué recuerdas sobre las temperaturas necesarias para recolectar la savia?”, preguntó.

“Tiene que ser -6 grados Celsius por la noche y 7 durante el día, en la primavera”, contestó Bruno.

“A Dios le importan mucho los detalles para preparar a los árboles para hacer el jarabe de arce, ¿no crees?  Pero más le importan las personas, mucho más que los árboles.  Dios nos preparará para lo que Él tenga planeado para nuestras vidas, como el matrimonio o un trabajo.  Podemos tener confianza en que Él sabe cuál es el momento oportuno”.

Bruno atrapó una gota de savia en su lengua.  “No está muy dulce”.

“Todavía tienen que hervir la savia para que se convierta en jarabe”, explicó mamá.  “La preparación del jarabe de arce es un proceso… y la preparación para lo que Dios quiere para nosotros también es un proceso.  No tenemos que saberlo todo ahora mismo.  Solo debemos ser pacientes y confiar en que Jesús está formándonos para hacer Su voluntad, mientras crecemos en Él.  ¿Te fijaste en ese pequeño retoño?”  Mamá señaló un árbol joven, cuyo tronco no era más ancho que el pulgar de Bruno.  “Todavía le falta crecer mucho antes de que pueda dar savia para hacer jarabe.  Y a ti también te falta mucho por crecer”.

Bruno sonrió cuando le entregaron una muestra de un dorado jarabe dulce.  “¡Cenemos con jarabe de arce!”, exclamó después de probarlo.  Mamá arqueó una ceja y Bruno sonrió.  “Ya sabes, es para recordar que debemos confiar en el tiempo de Dios”.PEARL ALLARD

 

CONFÍA EN EL TIEMPO DE DIOS

VERSÍCULO CLAVE: PROVERBIOS 3:5-6

CONFÍA EN EL SEÑOR CON TODO TU CORAZÓN… Y ÉL ENDEREZARÁ TUS SENDAS.

¿Te preocupas por tu futuro?  ¿Tienes miedo de no estar listo o lista si alguna vez te casas, vas a la universidad o trabajas en algún empleo?  Puedes descansar, sabiendo que Dios se preocupa por ti mucho más que de los árboles de arce.  Él te preparará, en Su tiempo, para lo que haya planeado para ti en el futuro.  Confía en que Jesús te ayudará a crecer para hacer Su voluntad, y ten confianza en Su tiempo.

Clave de Hoy
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