El testimonio que gotea

“Mamá, ¿puedo jugar con mi nuevo videojuego?”, rogó Máximo.

“¿Terminaste tu tarea?”, le preguntó su madre.

“¡Sí!  ¡Todita!”, respondió el niño.

“¿Y qué pasó con Toño?  ¿Lo invitaste a la noche de juegos de la iglesia?”

“Eh… todavía no”, contestó Máximo.  “Pero dudo que quiera venir de todos modos”.

Antes que su mamá pudiera decir algo, se abrió la puerta y entró su padre, tratando de beber hasta la última gota de agua de su botella.

“Hola, mi amor.  ¿Cómo te fue al correr?”, preguntó la madre.

“Me fue bien, pero definitivamente necesito una botella más grande.  ¡Esta cantidad de agua no me alcanza para correr cinco kilómetros!”  Papá les mostró su botella vacía.

“Sí que tomas mucha agua.  ¡Me sorprende que no gotees por las articulaciones!”, bromeó Máximo.

“Bueno, al ver esa camiseta mojada yo diría que gotea”, opinó su mamá, señalando la camisa sudada del padre.  Todos rieron mientras la madre le entregaba una toalla a su marido.

Papá se veía pensativo mientras se servía un vaso de agua fría.  “¿Saben?  Creo que, de cierta manera, sí deberíamos gotear”, afirmó.

Máximo levantó las cejas.  “¿A qué te refieres?  ¿No sería algo malo?”

El padre sonrió.  “Físicamente, sí.  Espiritualmente, no.  Piénsalo.  Confiamos en Jesús, quien murió y resucitó para salvarnos del pecado.  Lo servimos a Él como nuestro Señor y Salvador.  Sin embargo, si no permitimos que otros vean cómo vivimos y guardamos nuestra fe en secreto, no estamos completando la tarea que Jesús nos llama a hacer en la Biblia: compartir el mensaje de Su amor con los demás.  Necesitamos gotear espiritualmente las Buenas Nuevas del amor de Dios y Su salvación, para contarles a otros lo que Él ha hecho por nosotros”.

“Pero ¿qué pasa si alguien no está interesado?”, preguntó Máximo.  “¿O si se burlan de nosotros cuando se enteran de que somos cristianos?”

“¿Acaso Dios pierde la paciencia con nosotros?”, indicó papá.  “¿Las personas que se burlaron de Jesús evitaron que Él nos salvara?”

“Pues no…  Nunca lo había visto de ese modo.  Tienes razón, papá”.  Máximo se levantó para irse.

“¿A dónde vas?”, preguntó su mamá.

“Tengo que hacer una llamada”, respondió el niño con una sonrisa.  — ELENA KETNER

COMPARTE EL AMOR DE DIOS CON LOS DEMÁS

VERSÍCULO CLAVE: MATEO 5:16 (NVI)

HAGAN BRILLAR SU LUZ DELANTE DE TODOS, PARA QUE ELLOS PUEDAN VER LAS BUENAS OBRAS DE USTEDES Y ALABEN AL PADRE QUE ESTÁ EN EL CIELO.

¿Alguna vez has dejado pasar una oportunidad de compartir tu fe con otras personas?  Puede ser difícil, especialmente cuando parece que no les importa o incluso si se burlan de ti por eso.  Pero ¿cómo va a saber la gente sobre el regalo de Su salvación, si nadie dice nada?  No trates de esconder tu fe.  Deja que gotee a través de tu vida, para que los demás puedan oír las Buenas Nuevas del amor de Dios.

Clave de Hoy
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