El tesoro de Valerio

Benjamín no podía quedarse quieto en su banca.  Los botones de su camisa le apretaban.  “Los funerales son tan aburridos”, le susurró a su papá, quien le dirigió una mirada que el niño sabía que significaba: “Quédate quieto y en silencio”.

En ese momento, el pastor dijo: “Si alguien desea compartir una historia sobre Valerio, puede pasar adelante”.  Benjamín suspiró y columpió sus piernas mientras observaba a un anciano que avanzaba por el pasillo.  “Parece que le falta un baño”, balbuceó el niño, por lo que se ganó otra mirada de su padre.

Con una voz temblorosa, el hombre indicó: “Mi nombre es Felipe.  Conocí a Valerio hace dos años cuando robé su chaqueta”.

Benjamín se sentó derecho en su asiento.  “Esto se va a poner interesante”, pensó.

Felipe continuó: “Hacía frío y vi una chaqueta bonita en la banca de un parque, así que la tomé.  Ese mismo día, un hombre se me acercó y nunca olvidaré lo que me dijo”.  Benjamín estiró el cuello para escuchar mejor.  “Me dijo: ‘Te he estado buscando por todos lados.  Estás usando mi chaqueta’.  Entonces me miró a los ojos y preguntó: ‘¿Necesitas algo más para abrigarte?’”  El anciano sollozó y se limpió los ojos.  “Ese hombre era Valerio”.

Mientras caminaban al automóvil, después del culto, Benjamín preguntó: “Papá, no entiendo.  ¿Por qué el señor Valerio permitió que ese hombre le robara la chaqueta?  ¡Qué loco!”

“Bueno, es porque Valerio sabía dónde estaba su verdadero tesoro”.

“¿Qué quieres decir con eso?”, preguntó el niño.

“Jesús nos dice que guardemos nuestro tesoro en el cielo, y no aquí en la tierra”.

“Sigo sin entender”, señaló Benjamín.

“La chaqueta era solamente una posesión terrenal, y los tesoros terrenales no perduran.  Al dársela a Felipe, Valerio demostró que el tesoro que tenía nunca nadie podría quitárselo: el amor de Jesús, quien renunció a todo, incluyendo Su vida, para salvarnos y darnos vida eterna.  Eso significa acumular tesoros en el cielo, que nos enfoquemos en Jesús y en Su amor, en vez de enfocarnos en las cosas terrenales”.

“Supongo que el señor Valerio amaba a las personas más de lo que amaba su chaqueta”, comentó Benjamín.  “Se parecía mucho a Jesús”.

“Sin duda”, afirmó su padre.  “Y puesto que Valerio está ahora con Jesús, ¡tengo la certeza de que no extraña ni un poquito su chaqueta!”  —  MAGGIE AINSWORTH

ACUMULA TESOROS EN EL CIELO

VERSÍCULO CLAVE: MATEO 6:20-21

ACUMULEN TESOROS EN EL CIELO… PORQUE DONDE ESTÉ TU TESORO, ALLÍ ESTARÁ TAMBIÉN TU CORAZÓN.

¿Te cuesta entregar algo que amas para servir a otras personas?  Jesús renunció a todo para hacerse humano y morir por nuestros pecados.  No hay tesoro más precioso que Su regalo de perdón y vida eterna.  Cuando nos enfocamos en Él y mostramos Su amor a los demás, acumulamos un tesoro que no se puede romper ni nadie lo puede robar ni se puede pudrir.  Acumula tu tesoro en el cielo, con Jesús.

Clave de Hoy
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