El sofá de la abuela

—¡No te sientes en ese sofá, Diego! —le advirtió su abuela cuando entraron en la sala—.  Estoy esperando porque hoy me traerán el sofá nuevo que compramos.

El niño observó el diván que tenía un cobertor con un estampado de piel de tigre en la parte de arriba.

—No hay nada de malo con este sofá —opinó, lanzándose al sillón, pero enseguida gritó porque se hundió entre los cojines—.  ¡Oh, no!  No me puedo levantar.

La abuela rio y le ofreció una mano para ayudar a Diego a levantarse.

—Oh, hijo, traté de advertirte.  A veces las cosas no son lo que parecen.  Tú creíste que mi sillón se veía bien por fuera porque lo cubrí, pero mira lo que hay debajo.

El niño levantó el cobertor de piel de tigre.  Por debajo había agujeros donde el tapiz se había desgastado y la parte de la mitad, donde él se había sentado, estaba rota.

—Algunos de los resortes se rompieron —le contó la anciana—.  Tu abuelo solía rellenarlo con periódicos, pero ya es hora de cambiar este sofá.

Diego sonrió.

—No me había dado cuenta de que estabas cubriendo este desastre.

—Eso es lo que hace la gente —aseguró su abuela con un suspiro, mientras le ofrecía otra silla para sentarse—.  Cubren las cosas que no quieren que otras personas vean.

En ese momento sonó el timbre.  Unos minutos más tarde, dos cargadores se llevaron el viejo sofá y lo reemplazaron con uno nuevo.

—Guau, este está mucho mejor —comentó Diego al sentarse en los cojines firmes, mientras su abuela preparaba unas palomitas de maíz.

—¿Sabes? —dijo la anciana—.  Cuando entraste a la sala, creías que el viejo sofá no tenía nada de malo.  Tenía un cobertor y se veía bien.  La verdad es que somos muy parecidos a ese viejo sofá.  Escondemos nuestros errores y debilidades, fingimos que estamos bien cuando en realidad somos un desastre.  Pero aun si podemos engañar a otras personas, no podemos escondernos de Dios.  Jesús nos ve tal y como somos, ¡y nos ama!  Él perdona nuestros pecados y arregla nuestros desperfectos.  Él nos hace nuevos y completos otra vez.

—Nunca lo había visto de ese modo —expresó Diego con una sonrisa—.  ¡Qué genial!

Las palomitas estaban listas.  La abuela llevó a la sala un tazón de palomitas de maíz y bebidas.

—Ven —indicó—, es hora de darle buen uso al nuevo sofá.  Veamos una película.  —  CINDY LEE

JESÚS CAMBIA VIDAS

         VERSÍCULO CLAVE: 2 CORINTIOS 5:17 (NTV)

ESTO SIGNIFICA QUE TODO EL QUE PERTENECE A CRISTO SE HA CONVERTIDO EN UNA PERSONA NUEVA. LA VIDA ANTIGUA HA PASADO; ¡UNA NUEVA VIDA HA COMENZADO!

¿Estás tratando de tapar tus errores y defectos, para que nadie los note?  Dios lo sabe todo.  Él conoce todo acerca de ti y te ama.  Jesús te ama tanto que murió por ti, para que pudieras tener una nueva vida con Él.  No tienes que esconderte.  Si conoces a Jesús como tu Salvador, Él te ha convertido en una nueva persona.  El Señor te perdonará cuando te equivoques.

Clave de Hoy
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