Gracias por los cupones de alimentos

—Nora, ¿qué te parece si vas a comprar un poco de pan y leche mientras hago unas devoluciones? —le pidió su madre mientras iban de camino al supermercado.  Ella le entregó a la niña una tarjeta de débito con cupones de alimentos—.  Asegúrate de comprar… —entonces se quedó en silencio al notar el puchero en el rostro de su hija—.  ¿Qué pasó?

—Oh, mamá, ¿tengo que hacerlo?  ¿Por qué no vas tú por las compras?

—Porque siempre hay una fila larga en la ventanilla de servicio al cliente y quiero llevarte a tiempo a tu ensayo del coro de la iglesia —contestó mamá.

—Bueno, está bien, ¡pero no voy a comprar nada con esa tarjeta de cupones de alimentos! —exclamó Nora—.  ¡La detesto!

La madre suspiró.

—Hijita, deberías estar agradecida porque tenemos estas tarjetas.  No tendremos que usarlas mucho tiempo, solo hasta que consiga un trabajo.

—¡Pero es tan vergonzoso! —se quejó la niña.

Mamá rodeó a Nora con su brazo.

—Esto no ha sido fácil para ninguna de las dos, pero tenemos tanto que agradecer…  por ejemplo, lo mucho que ha mejorado tu papá después de su accidente.  ¿Recuerdas que estábamos tan preocupadas?  Dios ha cuidado muy bien de Él y ahora está muy bien.  Creo que Dios también nos está enseñando mucho a todos nosotros con esta experiencia.

—¿Qué nos está enseñando? —preguntó Nora.

—Bueno, para empezar, yo he aprendido a tener más compasión de las personas —aseguró su madre—.  Cuando todo iba bien y teníamos abundancia, temo que solía juzgar a las personas que tenían menos.  A veces incluso pensaba que eran perezosos.

—Bueno, eso es probablemente lo que piensa ahora la gente de nosotros —indicó Nora.

—Tal vez algunos lo piensen —afirmó mamá—, pero estoy aprendiendo que lo que piensen las otras personas de mí no importa tanto como lo que Dios piensa.  Él me ama… ¡y también te ama a ti!  Somos Sus hijas, salvadas por el sacrificio de Su hijo, Jesús, y Él nos ha prometido que nos dará todo lo que necesitamos —la madre sonrió—.  Esta experiencia también me ha mostrado cómo Dios me está ayudando a ser más como Jesús.  Al igual que tú, detestaba usar los cupones para alimentos la primera vez que los recibimos, pero ahora me doy cuenta de que estaba siendo orgullosa, en lugar de estar agradecida por la forma que el Señor había elegido para proveernos lo necesario. 

Nora suspiró.

—Creo que también estoy siendo orgullosa, y eso es peor que ser pobre, ¿verdad?  Está bien, iré a comprar el pan y la leche.  —  BARBARA J. WESTBERG

ELIGE LA GRATITUD, NO EL ORGULLO

VERSÍCULO CLAVE: 1 PEDRO 5:6

HUMÍLLENSE, PUES, BAJO LA PODEROSA MANO DE DIOS, PARA QUE ÉL LOS EXALTE A SU DEBIDO TIEMPO.

¿Alguna vez has sentido vergüenza porque tu familia tiene menos dinero que otras?  ¿O sientes orgullo porque tienes más que otros niños?  No importa si tienes mucho o poco, recuerda que todo viene de Dios.  Él te ama y promete que proveerá todo lo que necesites.  Muestra gratitud por las formas que Él elija para cuidar de ti mientras te moldea para que seas más como Jesús.

Clave de Hoy
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