Una luz en un camión

—Vamos, papá.  Ya casi estoy arriba —gritó Rafael.

—Ya te alcanzo —le respondió su padre.

—¡Qué genial! —exclamó el niño—.  Puedo ver muchos kilómetros del océano.  Este faro seguramente guio a un millón de barcos a un lugar seguro hace muchos años.

—Sí, y todavía lo hace —indicó papá.

Rafael se veía confundido.

—Pero ahora los barcos tienen tecnología avanzada.  ¿Para qué necesitarían un faro?

—Bueno, ahí en altamar, la noche puede estar completamente oscura.  La tecnología es excelente, pero puede fallar, ¿cierto?  Y los celulares pueden quedarse sin señal.

Rafael rio.

—O caerse en el mar, como pasó con el teléfono de la tía Ana durante el verano pasado.

—Exacto.  Supongamos que estás mar adentro en una noche muy oscura, durante una tormenta, y tus radios fallan.  ¿Qué haces?

—Creo que me pondría a orar —contestó Rafael.

—Qué excelente respuesta.  No existe ningún momento en el que no podamos clamar a Dios para pedir ayuda.  Él es nuestro faro y siempre nos enviará una luz en la oscuridad.

Más tarde, mientras iban de regreso a casa, Rafael preguntó:

—Papá, ¿alguna vez te perdiste en el agua y oraste por una luz?

Su padre asintió.

—¿Recuerdas la Navidad pasada, cuando íbamos por la carretera a la casa de tu tía Ana y de repente hubo una tormenta?  Estábamos en la vía, rodeados por otros vehículos, pero lo único que podía ver eran las luces de los otros automóviles, borrosas por el agua.  Me sentí fuera de control.

—Sí, yo sentí mucho miedo.  Pero entonces oí que dijiste: «¡Jesús, ayúdame a ver!»

—Yo también estaba asustado —admitió su padre—, así que clamé a Jesús.  ¿Recuerdas lo que pasó después de eso?

Rafael hizo una pausa.

—Sí, un camión enorme con un montón de luces apareció de la nada.

—De hecho, el camión ya estaba ahí, pero la lluvia no me dejaba ver.  Dios aclaró mi visión para que pudiera ver el camión y ponerme detrás de él.  Entonces lo seguimos hasta que salimos de la tormenta, ¿verdad?

—¡Sí! —afirmó Rafael—.  Dios convirtió ese camión en una luz y nos guio sanos y salvos a casa.

—Exactamente.  Jesús murió y resucitó para salvarnos de la oscuridad del pecado, y Él siempre estará con nosotros durante las tormentas de la vida.  Podemos contar con que Él siempre alumbrará nuestro camino cuando no sepamos qué hacer.  En cualquier situación en la que sientas miedo o incertidumbre, clama a Jesús.  Él es nuestro faro que hace brillar Su luz en la oscuridad.  —TERESA AMBORD

JESÚS HA VENCIDO A LA OSCURIDAD

VERSÍCULO CLAVE: 2 SAMUEL 22:29 (NTV)

OH, SEÑOR, TÚ ERES MI LÁMPARA; EL SEÑOR ILUMINA MI OSCURIDAD.

¿Alguna vez te has sentido asustado o solo?  Todos nos sentimos así en algún momento, incluso los adultos.  Pero dondequiera que estés, Jesús está ahí, contigo.  Puedes clamar a Él en cualquier momento, tal como lo hizo el rey David en el libro de los Salmos; tal como lo hizo Pedro cuando caminaba sobre las aguas y comenzó a hundirse.  Cuando no sepas qué hacer, clama al Señor.  Él estará ahí para ti y hará brillar Su luz en la oscuridad.

Clave de Hoy
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