El proceso de pulir

“Estoy cansado de portarme bien con Joaquín, papá”, confesó Josías.  “Siempre me está fastidiando.  Hoy en la escuela dominical se pasó molestándome durante toda la lección.  ¿Por qué no madura?”

En ese momento, el hermano menor de Josías entró corriendo en la habitación.  “¡Papá!  ¿Podemos ir ahora a ver mis rocas?”, preguntó Álvaro.  “¡Ha pasado toda una semana desde que las puse en mi tambor para pulir rocas!”

“Se necesita mucho más tiempo para pulir las piedras”, le recordó Josías a su hermano.  “Si las sacas ahora, no se verán muy diferentes de cuando las metiste ahí”.

“Eso es verdad”, afirmó su padre.  “En poco tiempo tendremos que cambiar la arenilla, pero las rocas tienen que girar por varias semanas para que estén suaves y brillantes”.

“Está bien”, aceptó Álvaro.  “Las dejaré en paz”.

Cuando el pequeño salió de la habitación, papá se dirigió a Josías.  “Supongo que Joaquín tampoco está pulido todavía”.

Josías inclinó la cabeza.  “¿A qué te refieres?”

“Se necesita pulir mucho a una persona para que sea como Jesús, y ese es un proceso para todos los cristianos, incluso tú y yo”, explicó el padre.  “Así como la arenilla está puliendo esas ásperas piedras para hacerlas brillantes, el Espíritu Santo está puliéndonos a cada uno de nosotros, para que nuestras vidas puedan brillar con el amor de Jesús y reflejarlo a los demás.  Y así como esas rocas vienen en distintas formas y tienen diferentes áreas que necesitan ser pulidas, cada uno de nosotros tiene áreas propias en las que luchamos.  Parecería que Joaquín lucha con el respeto a los demás cuando es el momento de poner atención a la clase”.  Papá miró a Josías.  “¿Con qué luchas tú?”

El niño suspiró.  “Paciencia, creo.  Me molesto fácilmente con las personas”.

Su padre asintió.  “Sé que a veces puede ser difícil, pero cuando recuerdas que Jesús siempre es amoroso y paciente contigo, eso te ayudará a ser paciente con los demás.  Sé paciente con Joaquín la próxima vez que te moleste durante la clase, y pídele amablemente que no lo haga.  Si sigue ocurriendo, podías contárselo a uno de los maestros, para que ayuden a tranquilizarlo”.

“Está bien”, expresó Josías.  “También podría contarle más sobre las historias bíblicas que estamos aprendiendo antes de la clase.  ¡A lo mejor así tendrá ganas de escuchar también!”  —  LINDA R. STAI

SÉ PACIENTE CON OTROS CRISTIANOS

VERSÍCULO CLAVE: FILIPENSES 1:6

ESTOY CONVENCIDO PRECISAMENTE DE ESTO: QUE EL QUE COMENZÓ EN USTEDES LA BUENA OBRA, LA PERFECCIONARÁ HASTA EL DÍA DE CRISTO JESÚS.

¿Sueles perder la paciencia con otros cristianos cuando hacen cosas que no te gustan?  Recuerda que el proceso de pulir no está terminado, ni en ti ni en nadie, y tú también tienes áreas ásperas que necesitan ser pulidas.  Todos tenemos áreas en las que luchamos, pero Dios promete que terminará la buena obra que comenzó cuando Jesús nos salvó del pecado.  Sé paciente con los demás, ya que atraviesan juntos por el mismo proceso de ser pulidos.

Clave de Hoy
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