El pajarito que madruga se queda con el gusano

Jaime estaba acostado en su cama, disfrutando el tibio sol en su rostro.  Tenía ganas de dormir así por siempre y para siempre y…

“¡Despierta!”, trinó Melisa, su hermana mayor, colándose en su habitación.  “¡El pajarito que madruga se queda con el gusano!”

Jaime puso mala cara y se dio la vuelta, tapándose la cara con la cobija.  “Los gusanos son asquerosos.  ¡Puedes quedarte con todos!”

“¡Sí sabes a qué me refiero!”  Melisa sonrió, quitándole la cobija a su hermano.  “¡Levántate!  ¡Es hora de ir a la escuela!”

Jaime refunfuñó.  “No quiero ir a la escuela.  Soy malo en todo y a nadie le caigo bien.  Quisiera poder desaparecer”.

Melisa se sentó en la cama de su hermano.  “No digas esas cosas.  No es verdad y lo sabes”.  Ella hizo una pausa al ver que sus palabras no tenían ningún efecto sobre Jaime.  “Además, Dios te creó con un propósito especial, no para estar acostado en la cama”.

El niño suspiró y se tapó la cara con la almohada.

Melisa haló la almohada.  “¿Y si los pajaritos desaparecieran?  No solo dejaríamos de decir que el pajarito que madruga se queda con el gusano, sino que también perderíamos sus hermosos trinos y sus coloridas plumas”.

Jaime miró afuera de su ventana.  “Y nadie se comería los gusanos, ¡así que las lombrices conquistarían el mundo!”, exclamó, lanzándole la almohada a su hermana.

Melisa rio.  “¡Exactamente!  Dios se preocupa mucho por los pajaritos, ¡pero se preocupa mucho más por ti!  Jesús te ama tanto que murió para salvarte.  Si te quedas aquí acostado para siempre o desaparecieras, no podrías vivir el maravilloso plan que Él tiene para ti ni mostrar Su amor a los que te rodean.  Apuesto a que el chofer del bus extrañaría tu sonrisa cada mañana, el equipo de baloncesto perdería a uno de sus miembros más esforzados y yo no tendría un lindo hermanito menor para abrazar cuando lo vea en los pasillos.  Sé que a veces es difícil, pero cuando te levantas y afrontas este día, también confías en Dios y en Su plan para ti”.  Melisa se puso de pie y puso sus manos en las caderas.  “Entonces, pajarito, ¿te vas a levantar?”

Jaime pensó por un segundo y luego salió de su cama.  “Sí, sí.  Pero no quiero ningún gusano.  ¡Quiero un enorme plato de cereal!”  —  GABRIELLA HSU

DIOS TIENE UN PROPÓSITO PARA TI


VERSÍCULO CLAVE: MATEO 6:26

MIREN LAS AVES DEL CIELO… ¿NO SON USTEDES DE MUCHO MÁS VALOR QUE ELLAS?

¿A veces quisieras solo quedarte en la cama y fingir que el mundo no existe?  Hay días en que es difícil salir de la cama, pero recuerda que Dios te ama y tiene un propósito especial para tu vida.  No importa lo que tengas que enfrentar, Dios está aquí para ti y promete darte fuerzas para hacer lo que tiene planeado para ti, ¡incluyendo el salir de la cama!

Clave de Hoy
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