El pajarillo

¡PUM! Un pajarillo voló directamente hacia la ventana de los Núñez. Cuando eso ocurrió, Josías estaba sentado en la mesa, haciendo sus tareas. El niño se levantó de un brinco y miró porro la ventana. El pajarito estaba sentado en la cubierta del patio. Josías salió con cuidado, con la esperanza de no espantarlo. Caminó hacia la avecilla y se arrodilló. Entonces lo recogió con delicadeza.

El pajarito dejó que Josías acariciara su cabecita y se acurrucara en sus manos. Se quedó ahí sentado por varios minutos y después salió volando a la cornisa. El niño entró nuevamente en la casa y lo observó por la ventana. Poco tiempo después, el ave voló y se fue.

—¡Guau, eso fue tan genial! —exclamó Josías. El niño corrió a contárselo a su madre.

—Ese pajarillo debe haberse sentido a salvo en tus manos tibias —comentó mamá—. Me encanta tu compasión por los animales, hijo. La próxima vez que pase algo así, avísame, y buscaremos la forma de manejar de la manera más segura a cualquier animalito que necesite amor y cuidado.

Esa noche, durante la cena, Josías le contó a su padre todo lo que ocurrió con el pajarillo.

—Me dejó recogerlo y sostenerlo —expresó Josías.

—Después de chocarse con la ventana, el pajarito probablemente quedó aturdido por el impacto —explicó papá—. Probablemente sentía dolor y miedo, pero cuando lo recogiste, se sintió calientito y a salvo.

Después de la cena, Josías ayudó a su mamá y a su papá a lavar los platos. Luego fueron todos a la sala para tener su devocional familiar.

—Tu historia del pajarillo me dejó pensando —declaró su padre mientras abría su Biblia—. Cuando tenemos miedo o estamos heridos, nos sentimos mucho mejor cuando alguien nos ayuda y nos consuela. Y, ¿sabes algo, hijo? La Biblia nos dice que estamos a salvo en las manos de Dios. Juan 10 dice que, cuando nuestra confianza está en Jesús, nadie puede arrebatarnos de Sus manos. No importa lo que tengamos que afrontar, Su amor por nosotros es seguro. Sabemos que Jesús murió y resucitó para darnos vida eterna, y Él promete que siempre estará con nosotros.

Su madre asintió.

—Podemos descansar como ese pajarillo, porque estamos eternamente seguros en las manos de Dios.

LISA FULLER

ESTAMOS A SALVO EN LAS MANOS DE DIOS

VERSÍCULO CLAVE: JUAN 3:16 (NTV)

PUES DIOS AMÓ TANTO AL MUNDO QUE DIO A SU ÚNICO HIJO, PARA QUE TODO EL QUE CREA EN ÉL NO SE PIERDA, SINO QUE TENGA VIDA ETERNA.

¿Has puesto tu confianza en Jesús para que sea tu Salvador? Es maravilloso saber que nuestro Padre celestial nos ama tanto que Él promete sostener a todos quienes confían en Jesús. En Él encontramos la verdadera seguridad. Si todavía no has puesto tu confianza en Jesús, hazlo hoy mismo, para que puedas sentirte sano y salvo en las manos de Dios. (Haz clic aquí para que conozcas las Buenas Nuevas que Dios tiene para ti).

Clave de Hoy
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