El manso señor Martínez

“El manso señor Martínez no podía matar una pulga”, cantaban las niñas mientras saltaban la cuerda.  Aurora levantó la mirada y vio cómo su papá las observaba desde el balcón con el ceño un poco fruncido mientras seguían cantando.  Cada nuevo verso comenzaba con las palabras: “El manso señor Martínez”, y luego describía otra manera en la que este era débil.

En la cena, el padre preguntó a Aurora si sabía el significado de la palabra manso

“Claro”, contestó la niña mientras se servía un poco de maíz con la cuchara.  “Significa ser un debilucho”.

“Puede referirse a alguien que cede a los demás con facilidad”, comentó papá, “pero eso no necesariamente significa que sea un debilucho.  ¿Sabías que la Biblia dice que los mansos son ‘bienaventurados’?  La Biblia indica que Jesús también era manso.  ¿Crees que él era un debilucho?”

“¡Por supuesto que no!”, respondió Aurora, sorprendida por la idea que Jesús fuera manso.

“Yo tampoco lo creo”, aseguró su papá.  “¡Jesús era todo lo contrario!  Sabía cuánto iba a sufrir al ir a la cruz, pero, de todas maneras, vino a la tierra para que podamos ser salvos”.

“Entonces, ¿qué significa realmente ser mansos?”, preguntó Aurora.

“Bueno, una palabra semejando a manos es humilde”, explicó el padre.  “En nuestra naturaleza humana, somos orgullosos y pensamos primero en nosotros mismos, pero como cristianos debemos ser como Jesús y poner a los demás en primer lugar”.  Papá sonrió.  “Solo quiero estar seguro de que sepas que ser manso es algo bueno”.

Aurora asintió, pensativa.  “Supongo que debería cambiar la canción.  Podríamos decir ahora: ‘El débil señor Domingo’, en lugar del ‘Manso señor Martínez’.  ¿Qué te parece?”

“Suena bien”, opinó su padre, “pero ¿no crees que seria mejor si la canción dijera algo amable, como ‘la amable señora Almeida’, y luego describir las cosas buenas que ella hizo?”

Aurora se encogió de hombros e hizo un gesto positivo con la cabeza.  “Claro, eso también puede funcionar”.  La niña sonrió.  “¡Quizá deberías venir a saltar la cuerda con nosotras para ayudarnos a inventar más rimas!”  —  RAELENE E. PHILLIPS

SÉ HUMILDE

VERSÍCULO CLAVE: SANTIAGO 4:10

HUMÍLLENSE EN LA PRESENCIA DEL SEÑOR Y EL LOS EXALTARÁ.

¿Eres una persona mansa?  En otras palabras, ¿eres humilde?  ¿Piensas en los demás y no solo en ti mismo?  Jesús vino como un siervo humilde por ti y Él quiere que también seas humilde, para que otros puedan ver Su amor por ellos.  En lugar de pensar solamente en ti mismo, recuerda el sacrificio que Jesús hizo por ti.  Sé manso y humilde como Jesús.

Clave de Hoy
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