El experimento

¡PUM!

“Pero ¿qué rayos estás haciendo?”, exclamó la mamá de Pablo mientras bajó corriendo por las escaleras del sótano.  Casi ahogó un grito cuando llegó abajo.

“Solo estaba haciendo experimentos con mi kit de química”, confesó Pablo.  “No sabía que iba a explotar”.

La madre frunció el ceño.  “Es como si alguien dijera: ‘No sabía que la pistola estaba cargada’ después de haber disparado a alguien”.

“¡Pero tengo que hacer experimentos!”, afirmó Pablo.  “¿De qué otra forma voy a aprender?”

“Quizá sea mejor que leas y estudies, antes de hacer el experimento, ¿no crees?”  Mamá suspiró.  “Has estado experimentando también con otras cosas, ¿verdad?  Vi un sitio web en tu teléfono, cuando lo dejaste el otro día, y ambos sabemos que no hiciste lo correcto”.

Pablo suspiró.  “Alguien en la escuela me lo mostró.  Supuse que estaría bien investigar un poquito, siempre y cuando no me metiera de lleno en eso.  Solo tenía curiosidad”.

“Entonces, a pesar de que te hemos advertido sobre ese tipo de páginas web, ¿decidiste experimentar y probar por ti mismo?”

Pablo se encogió de hombros.  “Supongo”.

La madre abrió una alacena, sacó una botella de lejía y vertió un poco en un vaso.  “Bebe un poco”, le indicó, entregándole el vaso.

“¡Mamá!”, profirió Pablo al ver la imagen de una calavera y dos huesos cruzados en la botella.  “¡Eso es veneno!”

Su mamá asintió.  “Sí, y he sabido que solo un bocado quemará tu boca terriblemente, pero no lo sabemos en verdad, ¿cierto?  No lo has probado por ti mismo.  ¿Estás seguro de que no quieres un poquito?”

“¡No, gracias!”  Pablo la miró, desconcertado.  “¿En serio me vas a dejar beber eso?”

“Por supuesto que no”, respondió la madre.  “Solo quiero que veas que no siempre es necesario probar las cosas para saber que debes evitarlas.  Mirar sitios de Internet de ese tipo no solo es pecado, sino que puede causarte muchos problemas en tu vida.  Esa es la razón por la que Jesús quiere que escuches la sabiduría de otras palabras, como tus padres, que te advierten para que no caigas en pecado.  Jesús te salvó del pecado y quiere que te mantengas alejado de sus efectos dañinos en tu vida”.  – HARRY C. TROVER

NO EXPERIMENTES CON EL PECADO

VERSÍCULO CLAVE: PROVERBIOS 4:14

NO ENTRES EN LA SENDA DE LOS IMPÍOS, NI VAYAS POR EL CAMINO DE LOS MALVADOS.

¿Crees que necesitas probar todo por ti mismo, incluso las cosas que son pecado?  Es peligroso experimentar cualquier cosa que pueda hacerle daño a tu cuerpo o a tu mente.  Jesús te salvó del pecado y quiere que te apartes de las cosas que te dañan a ti y a otros.  Pídele a Dios que te dé sabiduría y escucha a tus padres y a otros adultos responsables.  Depende de Jesús para que te ayude a no meterte con el pecado.

Clave de Hoy
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