El examen fuera de lugar

—Hoy comenzaremos con algo diferente —dijo el señor Portilla a su clase en la iglesia—.  Les daré un pequeño examen —los niños refunfuñaron—.  No miren su papel hasta que yo les diga —indicó el maestro con una sonrisa.  Él caminó alrededor de la mesa y puso una hoja con un lápiz frente a cada uno de los niños.  Después regresó al frente del salón—.  Muy bien, ¡pueden comenzar!

Samuel conocía las historias bíblicas de las que siempre se hablaba mucho, así que tenía mucha confianza cuando tomó su lápiz y dio la vuelta a la hoja.  Después miró al señor Portilla, sorprendido.  «Pero ¿qué está pensando?», se preguntó Samuel.  Notó que los demás niños se veían confundidos, así que levantó la mano.

—Señor Portilla, este es un examen de matemáticas.

—Sí, así es —contestó el maestro—.  Revísalo.  ¿Puedes resolver los problemas?

—Supongo que sí —respondió Samuel—.  Se ve fácil, pero no entiendo por qué nos da un examen de matemáticas en la iglesia.

—Sí —exclamó su amigo, Teo—.  Aquí no estudiamos matemáticas.

El señor Portilla sonrió.

—Tienen razón —admitió—.  Hacemos ciertas cosas en ciertos lugares, ¿verdad?  Entonces, ¿dónde estudiamos matemáticas?

—¡En la escuela! —corearon los niños.

—Muy bien —afirmó el señor Portilla—.  ¿Y dónde hablamos sobre Jesús?

La respuesta se hizo oír fuerte y clara:

—¡En la iglesia!

—¡Correcto!  Debemos hablar sobre Jesús aquí —aceptó el maestro—.  Pero Jesús quiere que también hablemos de Él en otros lugares.  La Biblia dice que debemos estar listos para responder a quienes nos pregunten sobre nuestra fe.  Dice que debemos estar listos para predicar la Palabra «a tiempo y fuera de tiempo».  En otras palabras, debemos hablar sobre Jesús y lo que Él hizo por nosotros donde parezca el lugar normal para hacerlo, como en la iglesia, pero también cuando parezca fuera de lugar.

—¿O sea… en la escuela? —preguntó Samuel.

—Así es —aseguró el señor Portilla—.  Todos ustedes saben suficiente de matemáticas para resolver este examen aquí en la iglesia, y también usan las matemáticas en su vida cotidiana, como cuando quieren repartir una pizza para que todos tengan un buen pedazo.  Conocer a Jesús es así.  Él no solo está presente con ustedes aquí en la iglesia.  Él está en todos lados, todo el tiempo.  Y el Señor los ayudará a hablar a otras personas sobre Él, sin importar dónde se encuentren.

ANN LACOMBE

HABLA SOBRE JESÚS EN CUALQUIER LUGAR

VERSÍCULO CLAVE:  2 TIMOTEO 4:2

PREDICA LA PALABRA. INSISTE A TIEMPO Y FUERA DE TIEMPO.

¿Hablas sobre Jesús dondequiera que vas?  No sería difícil decir a los demás que uno más dos es igual a dos, ¿verdad?  Tampoco debería ser tan difícil decirles a los demás que Jesús los ama.  No solo hables de Jesús en la iglesia o con tus amigos cristianos.  Aprende a compartir sobre Jesús, sin importar dónde estés ni con quién.  Haz que sea una parte natural de tus conversaciones.

Clave de Hoy
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