El caso perdido (Parte 2)

Teresa decidió ir con su madre a visitar a su anciana vecina por segunda vez… y luego varias veces después de esa.  “¿No crees que ya deberíamos darnos por vencidas?”, preguntó la niña al fin.  “Me parece que la señora Benítez nunca tendrá un interés en Dios”.

“No olvides que la amistad es un compromiso a largo plazo”, indicó mamá.  “No tiremos la toalla”.  Teresa suspiró, pero siguió acompañando a su madre cuando esta iba a visitar a la señora Benítez.

Un día, Teresa se sorprendió al oír que la señora Benítez preguntaba: “¿Por qué siguen visitándome?  ¡Ni mis propios hijos me visitan!”

“Usted es importante para nosotras”, contestó mamá.  “Sé que una siente mucha soledad cuando no vive con más personas, pero ¿sabía que hay un amigo que quiere estar con usted todo el tiempo?”

La señora Benítez frunció el ceño.  “¿Quién es ese amigo?”

Teresa habló, asombrada de sí misma: “Es Jesús”.

La madre asintió.  “Nosotras visitamos y traemos comida rica, pero Jesús ha hecho mucho más por usted.  Él murió y resucitó para salvarla del pecado.  Tener a Jesús en su vida le traerá gran consuelo y paz, incluso cuando no esté rodeada de otras personas”.

La señora Benítez escuchó en silencio y Teresa notó que parecía estar pensándolo.  “¿Usted tiene una Biblia?”, preguntó mamá.

“Sí, está por algún lado.  No la he usado en muchos años”, respondió la anciana.  “¿Por qué?”

“Si la encuentra, Teresa le mostrará un versículo especial”, aseguró la madre.

Teresa se quedó sorprendida cuando la señora Benítez se levantó y se fue a otra habitación.  “¿Qué versículo?”, susurró.

“Juan 3:16”, le contestó mamá con otro susurro.  “Y aquí tienes una tarjeta que puedes entregarle.  Ahí se explica de manera muy sencilla el camino de salvación”.

Cuando la anciana regresó con la Biblia, Teresa la tomó y buscó el versículo.  “Aquí está, señora Benítez”, señaló.  “Este versículo le dice cuánto Dios le ama”.

La mujer tomó la Biblia y la tarjeta.  “Lo leeré después de mi siesta”, afirmó. 

Teresa se quedó pensativa en el camino a casa.  “Creo que tienes razón, mamá”, admitió.  “La señora Benítez no es un caso perdido, al menos no para Jesús”.  — JORLYN A. GRASSER

NO TE RINDAS AL COMPARTIR EL EVANGELIO

VERSÍCULO CLAVE: ISAÍAS 55:11

ASÍ SERÁ MI PALABRA QUE SALE DE MI BOCA, NO VOLVERÁ A MÍ VACÍA SIN HABER REALIZADO LO QUE DESEO, Y LOGRADO EL PROPÓSITO PARA EL CUAL LA ENVIÉ.

¿Sigues orando por alguien que te parece un caso perdido?  ¿Sigues compartiendo el amor de Dios con esa persona?  A veces pasarán meses, o incluso años, antes que veas algún resultado, pero no te rindas.  Sigue entregando tu amistad, orando por esa persona y compartiendo la verdad de la Palabra de Dios.  Él promete que esta cumplirá Su propósito.

Clave de Hoy
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