El caso perdido (Parte 1)

“Pobre señora Benítez”, comentó mamá.  “Debe sentirse muy sola.  La semana pasada me contó que sus tres hijos viven al otro lado del país, con sus propias familias, así que casi nunca los ve”.

“¿Es la viejita que vive en la esquina?”, preguntó Teresa.

Su madre asintió.  “Voy a visitarla en la tarde.  ¿Quieres venir conmigo?”

La niña dudó.  “Siempre me he preguntado cómo será su casa por dentro”, pensó.  Así que Teresa decidió ir con su madre.

Después que mamá tocara la puerta de la señora Benítez, Teresa escuchó pies que se acercaban, pero la puerta no se abrió enseguida.  Una voz temblorosa gritó: “ ¿Quién es?”

“Es Mercedes Amores”, contestó la madre de Teresa.  “Conversamos la semana pasada mientras usted sacaba la basura, ¿se acuerda?  Mi hija Teresa y yo vinimos a visitarla y le trajimos un pan hecho en casa.  ¿Podemos entrar?”

Después de unos segundos de silencio, la señora Benítez finalmente abrió la puerta.  Las invitó a pasar y aceptó el pan.  El resto de su visita escucharon cómo la anciana hablaba con enojo acerca de sus hijos.  “Después de todo lo que hice por ellos, casi nunca vienen a verme ni me llaman”, se quejó.  “Deberían sentir vergüenza”.

“¡Guau!”, exclamó Teresa mientras ella y su madre regresaba a su casa.  “¡No volvamos más a esa casa!  Creo que esa señora es un caso perdido”.

“La señora Benítez está sola y necesita a Jesús”, explicó mamá.  “Hoy dimos el primer paso para presentarle al Señor”.

“¿El primer paso?”, preguntó Teresa.  “Pero casi ni hablamos de él”.

“No, pero escuchamos”, aseguró su madre.  “Compartir de Jesús con otras personas no significa solamente hablar con ellas sobre Dios.  Si quieres que alguien confíe en ti y escuche lo que tienes que decir, casi siempre primero debes mostrarte como una amiga verdadera.  Así es como mostramos a las personas cómo es Jesús, al amarlas y preocupándonos por ellas, como Él lo hace.  Y no te olvides que Jesús se especializa en los casos perdidos.  Seguiré orando por la señora Benítez y la  visitaré otra vez”.  Mamá miró a Teresa.  “¿Me acompañarías?”

La niña se encogió de hombros.  “No sé.  Tal vez”, expresó.  “Ya veremos”.  —  JORLYN A. GRASSER

COMPARTE DE JESÚS A TRAVÉS DE LA AMISTAD

VERSÍCULO CLAVE: HECHOS 1:8 (NTV)

RECIBIRÁN PODER CUANDO EL ESPÍRITU SANTO DESCIENDA SOBRE USTEDES; Y SERÁN MIS TESTIGOS, Y LE HABLARÁN A LA GENTE ACERCA DE MÍ EN TODAS PARTES.

¿Conoces a alguien que no parezca tener ningún interés en Dios?  ¿Has tratado de hacer amistad con esa persona?  Quizá necesite hablar con alguien y saber que a alguien le importa lo suficiente como para simplemente escuchar.  Quizá una invitación para que te acompañe a tus actividades sea bien recibida.  Y luego, mientras se desarrolla su amistad, tendrás oportunidades para hablar acerca de Jesús y de Su gran amor por esa persona.

Clave de Hoy
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