El anillo de Saida

Saida y su papá tenían un hábito diario muy especial.  La niña se sentaba en su regazo cuando él venía a casa, después del trabajo, y su padre le decía: “Saida, ¿me amas?”

Saida respondía: “Te amo, papi”.  Luego ella metía la mano en el bolsillo de la camisa de su padre, donde encontraba un pequeño regalo.  Podía ser una moneda, un juguete, un dulce…  era una sorpresita solo para ella.

Un día, papá le preguntó: “Saida, ¿me amas?”

Como todos los días, Saida respondió: “Te amo, papi”.  La niña hurgó el bolsillo de su padre y encontró un pequeño anillo que él había comprado en una tienda de descuentos.  “¡Oh qué bonito!”, exclamó la niña.  Ahora lo usaba todos los días, a pesar de que le dejaba una marca verde en su dedo.

Unas semanas después, cuando su papá regresó del trabajo, Saida se sentó en su regazo, como siempre.  “Saida, ¿me amas?”, preguntó el padre.

“Te amo, papi”, respondió Saida.

“Entonces dame tu anillo”, le dijo papá guiñando un ojo. 

Sin embargo, la niña no notó el guiño.  “¿Por qué?”, preguntó.  “Me encanta mi anillo.  ¿Por qué lo quieres?”

“Solo dame el anillo”, insistió su padre.

Cuando Saida vio que su papá hablaba en serio, aparecieron lágrimas en sus ojos.  “Oh, papito, sí te amo, pero, por favor, déjame quedarme con mi anillo”, rogó.  El padre tenía su mano extendida.  Saida se quitó lentamente el anillo de su dedo.  Trató de no llorar mientras se lo entregaba.

“Ahora mete la mano en mi bolsillo”, indicó papá con una sonrisa.  “Creo que te va a gustar lo que vas a encontrar”.

Saida no podía creer lo que veían sus ojos cuando sacó un anillo nuevo, brillante, hecho de oro verdadero.  “¡Oh, papá!  Es mucho más hermoso que el otro”.  La niña se lo puso en su dedo.  “Me encanta.  Si hubiera sabido que tenías esto para mí, ¡te habría dado el viejo en seguida!”

Su padre rio.  “Esto me recuerda que, a veces, Jesús nos pide que le entreguemos cosas que realmente queremos guardar.  ¡Pero recuerda que, cuando las rendimos a Él, lo que Él nos dará a cambio es mucho mejor que aquello que no queríamos entregar!  Debemos recordar cuánto Él nos ama y así estaremos dispuestos a entregar cualquier cosa por Él”.  PHYLLIS M. ROBINSON

ENTRÉGALE A JESÚS TODO LO QUE TIENES

          VERSÍCULO CLAVE: SALMO 85:12

EL SEÑOR DARÁ LO QUE ES BUENO.  

¿Tienes miedo de que Jesús te pida algo a lo que no quieres renunciar?  Quizá sea algo de dinero que preferirías gastar en ti mismo o un tiempo para servir a otros cuando preferirías estar jugando.  Sin importar lo que Jesús te pida, puedes estar seguro de que Él te dará a cambio algo mucho mejor.  Él te ama y nada de lo que podría pedirte puede ser mejor que conocer a Jesús y seguirlo.  Confía en Él.

Clave de Hoy
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