Dos listas

Marco tomó una pluma y dibujó una línea hacia abajo en la mitad de una hoja de papel, para hacer dos columnas.  Su maestra de escuela dominical había pedido a sus alumnos que llevaran una lista de cosas por las que estaban agradecidos y una lista por lo que no estaban tan agradecidos.  “A ver… Estoy agradecido por mi mamá y mi papá”, pensó Marco.  Escribió “padres” en su lista de agradecimiento.  “Y estoy agradecido por mi perro, por mis amigos, por la comida y por mis nuevos zapatos.  Estoy agradecido también por nuestra iglesia, especialmente por Jesús”.  La lista de agradecimiento de Marco se estaba haciendo larga.  “Hay tantas cosas que me tomará un tiempo escribirlas todas”, pensó.  “Será mejor que comience con lo que no estoy agradecido”.

Marco recordó  cómo su mamá lo había enviado a su habitación por contar una mentira.  Escribió “disciplina” en la segunda columna del papel.  “Y, ah… ¡ya sé!  Memorización de versículos.  Detesto memorizar”.  El niño escribió rápidamente “memorización” en la lista de cosas por las que no estaba agradecido.  “Los quehaceres del hogar”, pensó.  “Tampoco me gustan los quehaceres”.

La hermana de Marco, Malia, se sentó junto a él y miró su lista.  “Si estás agradecido por tus padres, deberías dar gracias por la disciplina”, comentó.  “Debería alegrarte que se preocupan lo suficiente como para disciplinarte cuando haces cosas malas”.

Marco frunció el ceño.  “Bueno, no estoy agradecido por la disciplina”, masculló.

“Entonces no creo que estés tan agradecido por mamá y papá”, aseguró Malia. 

Después que su hermana se fue, Marco tachó de mala gana la palabra “disciplina”.  En ese momento le vino a la mente un versículo de la Biblia.  “Den siempre gracias por todo, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, a Dios, el Padre”.  El niño suspiró.  “Bueno, ese versículo arruina la idea de hacer una lista por las que no estoy agradecido.  Ya que sabemos que Jesús usa todo en nuestras vidas para ayudarnos a crecer y a conocerlo mejor, se supone que debemos estar agradecidos por todo”.  Un momento más tarde, Marco sonrió.  “Y esto me ahorrará mucho tiempo”.

El niño tachó las palabras en ambas columnas de papel.  Luego, en el lado de las cosas por las que estaba agradecido, escribió en letras grandes: “¡TODO!”  —  RUTH I. JAY

DA GRACIAS POR TODO

VERSÍCULO CLAVE: EFESIOS 5:20

DEN SIEMPRE GRACIAS POR TODO, EN EL NOMBRE DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO, A DIOS, EL PADRE.

¿Le das gracias a Dios por todo?  Quizá detestes estudiar, alguno de tus padres se quedó sin trabajo o no te dieron la nueva bicicleta que querías.  ¿Das gracias de todas maneras?  La Biblia dice que tenemos que dar las gracias por todo.  Aunque no entiendas por qué suceden las cosas, confía en que Dios hará que resulten de la mejor manera posible.  Confía en que Él cuidará de ti y da gracias.

Clave de Hoy
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