Copos de nieve especiales

“Mi nariz es tan fea”, se quejó Bella mientras lanzaba una mirada fulminante a su reflejo en el espejo.  “¿Por qué tengo que vivir con esta nariz tan grande?”

“A mí me parece que tu nariz está bien”, aseguró su madre.  “Eres una niña muy hermosa”.

 “Oh, es tu obligación decirme eso”, indicó Bella.  “Eres mi madre”.

“Creo que cualquiera estaría de acuerdo en que te ves hermosa”, afirmó mamá.  “Además, recuerda que la verdadera belleza viene de nuestro corazón.  Dios hizo a cada persona especial, con el potencial para la belleza que procede de conocer a Jesús.  ¡Cuando Lo conocemos, podemos vivir de una manera que demuestre al mundo lo hermosas que realmente somos!”  Ella abrazó a su hija.  “Es el carácter lo que cuenta”.  Mamá tomó una olla.  “Ahora voy a llevarle este guisado a la señora Ramírez, que no se está sintiendo muy bien.  Por favor, cuida de Mario mientras no estoy”.

“Está bien”, dijo Bella.  “Podemos ir afuera y hacer un muñeco de nieve”.

En pocos minutos, Bella y Mario jugaban en la nieve que caía lentamente.  “¡Oh!  ¡Mira qué grandes están esos copos de nieve, Mario!”, exclamó la niña.

“¡Atrapémoslos!”, gritó su hermano.  Ambos estiraron sus manos y dejaron que los copos de nieve cayeran en sus guantes y en sus mangas.

“¿Quieres verlos aun mejor?”, preguntó Bella.  “Ven conmigo un rato a la casa”.

Ambos entraron corriendo a la casa y regresaron unos minutos después con una lupa del equipo de ciencias que Bella recibió por su cumpleaños.  La sostuvo encima de los copos de nieve y ambos niños pudieron ver las hermosas formas mejor que antes. 

“Dios hizo cada copo de nieve muy especial”, le contó Bella a Mario.  “¿Sabías que en todo el mundo no se ha encontrado dos copos de nieve que sean iguales?  Todos son diferentes”.

“Mi mami dijo que tampoco hay nadie igual a mí en todo el mundo”, expresó Mario de forma engreída.  El niño sonrió a su hermana.  “Y no hay nadie como tú.  Dios también nos hizo especiales”.

Bella pestañeó lentamente al darse cuenta de la verdad en lo que su hermanito acababa de decir.  Las palabras de su madre le volvieron a la mente.  “Dios me hizo especial”, pensó, “y ya que conozco a Jesús, ¡puedo vivir de tal manera que demuestre al mundo lo hermosa que son en verdad!”  — BETHANY R. ELMS

DIOS TE HIZO ESPECIAL

VERSÍCULO CLAVE: SALMO 139:14

TE DARÉ GRACIAS, PORQUE ASOMBROSA Y MARAVILLOSAMENTE HE SIDO HECHO.

¿Estás feliz con tu apariencia?  ¿Con tus ojos?  ¿Con tu nariz?  ¿El color de tu cabello?  Dios hizo a cada persona especial, incluyéndote a ti, y Él no comete errores.  Él te ama y quiero que conozcas a Jesús como tu Salvador para que puedas tener una belleza verdadera.  Dale gracias a Dios por hacerte tal como eres y permite que el mundo vea la verdadera belleza que viene de conocer a Jesús.

Clave de Hoy
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