¡Cuidado!

Edén casi se choca con su madre cuando esta se detuvo de golpe, mientras caminaban por la ciclovía que estaba cerca de su hogar.  Edén comenzó a decir algo, pero notó el dedo de silencio que mamá se puso en sus labios.  Ella apuntó algo a un lado del sendero, un poco más adelante que ellas.  Un animal pequeño estaba parado en medio del pasto crecido.  Al principio, Edén creyó que se trataba de un gato, pero después vio la franja blanca.

Edén ahogó un grito, sorprendida.  Ambas se quedaron inmóviles hasta que la mofeta desapareció entre los árboles que rodeaban la ciclovía.  Entonces comenzaron a caminar otra vez, pero siguieron sin hablar por algunos minutos.

Cuando Edén estaba segura de que la mofeta había quedado atrás, dejó salir una risita de alivio.  “¡Guau!  ¡Eso estuvo cerca!”

Su madre sonrió para mostrar que estaba de acuerdo.  “Lamento haberme detenido de golpe frente a ti, ¡pero no quería acercarme más a esa criaturita apestosa!”

“No hay problema”, expresó Edén.  “¡Yo tampoco quería que esa mofeta me rociara!”

Mientras caminaban, Edén se dio cuenta de que su madre estaba muy meditabunda.  “Ahora mamá va a salir con alguna lección basada en lo que pasó”, pensó la niña.  Ella sonrió cuando su madre levantó la mirada y dijo: “¿Sabes?  Esa mofeta me hace acuerdo de algo”.

“Ya lo suponía”.  Edén sonrió.  “Pensaste en una lección de la Biblia, ¿verdad?”

“Para nosotras dos”, respondió mamá.  “Solo estaba pensando en que, cuando estamos frente a la tentación o vemos una situación pecaminosa, simplemente seguimos caminando hacia ella”.

“Sé a qué te refieres”, aseguró Edén.  “A veces, cuando estoy con mis amigas, alguien sugiere que hagamos algo malo… como desobedecer, mentir o hacer trampa.  Tengo que admitir que ha habido veces en las que les seguí la corriente con ese tipo de cosas.  De hoy en adelante, trataré de recordar a esa mofeta y me alejaré de lugares o situaciones en las que sienta la tentación de hacer algo malo”.

“Muy bien”, indicó su madre.  “Yo también lo haré.  A pesar de que Jesús siempre perdona nuestro pecado y nos limpia de maldad, es mejor evitar toda situación apestosa desde el inicio”.  —  ROBYN MULDER

EVITA LAS SITUACIONES PECAMINOSAS

VERSÍCULO CLAVE: PROVERBIOS 22:3

EL PRUDENTE VE EL MAL Y SE ESCONDE, PERO LOS SIMPLES SIGUEN ADELANTE Y SON CASTIGADOS.

¿Tienes cuidado de alejarte del pecado?  La Biblia dice que la persona prudente ve el peligro en una situación y lo evita, pero la persona necia sigue adelante y se mete en problemas.  ¿Qué tipo de persona eres tú?  Actúa con sabiduría.  Evita las situaciones en las que afrontarás la tentación de hacer algo malo.  Cada vez que sientas la tentación, detente y recuerda que le perteneces a Jesús.  ¡Y entonces haz lo que es correcto!

Clave de Hoy
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