Cristianos que hibernan

“Sí conoces a Sergio López, ¿verdad?”, preguntó Demetrio mientras ayudaba a su padre a preparar el jardín para sembrar plantas.

“Claro”, afirmó papá.  “Me parecía un buen chico cuando lo tuve en mi clase de la iglesia.  Memorizó muchos versículos y también guiaba los devocionales”. 

“Sí”, indicó Demetrio.  “Siempre actúa como cristiano en la casa y en la iglesia, pero en la escuela es demasiado popular para eso.  Él se lleva solo con los chicos populares, y habla y actúa como ellos.  Cada vez que lo veo en la escuela, finge que ni siquiera me conoce”.  El niño cavó profundamente en la tierra fresca.  “¡Mira, papá!”, exclamó.  “¡Acabo de desenterrar un sapo!”  Él tocó su flácido cuerpo y el sapo no ofreció resistencia.  “¿Está muerto?”

El padre miró al sapo.  “No, no está muerto.  Solo adormecido.  Ha estado hibernando y el suelo todavía no está lo suficientemente caliente como para que se despierte.  Tiene sangre fría, así que está perezoso”.

Demetrio empujó el sapo con su pie.  “¡Despiértate, sapito sapón!”

“Ese sapo me recuerda de cómo actuamos a veces los cristianos”, comentó papá, apoyándose en su azadón.  “Hasta cierto punto, el comportamiento del sapo se ve afectado por su entorno y eso también pasa con nosotros a veces.  Podríamos actuar como cristianos solo cuando estamos con cristianos y luego hibernar espiritualmente cuando estamos con no creyentes.  Podría ser que no hablamos de Jesús y de lo que Él ha hecho por nosotros o incluso unirnos a otros para hacer cosas que son pecado”.

“¡Como Sergio!”, señaló Demetrio.

“Tal vez”, aseguró papá.  “Pero en lugar de juzgarlo, oremos por él y examinémonos a nosotros mismos.  Dios creó a los sapos con sangre fría, la temperatura de su sangre corresponde a la de su entorno y determina cuán activos son.  Pero el propósito de Jesús no es que Sus hijos estén controlados por su entorno.  Él nos salvó para que podamos contar a otros lo bueno que Él es y mostrarles su amor… todo el tiempo”.

Demetrio asintió.  “Supongo que ha habido veces en que también he hibernado espiritualmente”.  El niño cavó un agujero y metió ahí al sapo somnoliento, para que continuara con su siesta.  “Es hora de volver a la cama, señor sapo.  Está bien que usted permita que su entorno le dé sueño, pero yo no puedo permitirlo.  Tengo que actuar como cristiano, ¡aun cuando esté con los no creyentes!”  —  BARBARA J. WESTBERG

NO DEJES QUE TU ENTORNO TE CONTROLE

VERSÍCULO CLAVE: ROMANOS 13:11

YA ES HORA DE DESPERTARSE DEL SUEÑO.

¿Eres un cristiano de sangre caliente, que está bien despierto?  ¿O hablas y actúas como alguien que conoce a Jesús solo cuando está rodeado de otros cristianos?  Si es así, ¡es hora de despertar!  Vive cada día como sabes que debe vivir una persona que ama a Jesús.

Clave de Hoy
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