Botella de lágrimas

—¡Guau, Esdras!  ¡Qué montón de cajas! —exclamó Josías al ver la habitación de su mejor amigo—.  Perece que ya terminaste de empacar casi todas tus cosas —el niño suspiró—.  Ojalá no tuvieras que mudarte.

—Yo no quisiera mudarme —admitió Esdras—.  Pero tenemos que hacerlo por el nuevo trabajo de mi papá.

Josías se sentó en el suelo.  «Esto no puede ser real», pensó. «Mi mejor amigo no puede irse».

—A lo mejor es solo un mal sueño —comentó.

—¡Ya quisiera! —expresó Esdras, sentándose a su lado, pero ambos niños sabían que no era un sueño.  Era real—.  Echaré de menos a todos… ¡especialmente a ti! —la voz del niño tembló un poquito.

Cuando llegó el día en que la familia de Esdras se fue de la ciudad, Josías fue a despedirlos.  Al regresar a su casa, se sentó en la cama, mirando fijamente por la ventana y tratando de no llorar.  «Señor, ¿qué voy a hacer ahora?», clamó en su corazón.  «¡Ninguno de los demás niños está interesado en las cosas que me gustan!  Esdras y yo nos llevábamos tan bien, ¡pero ahora se ha ido!»

—Hijo —, indicó la madre de Josías desde la puerta—, sé que este es un día muy difícil para ti.  Es normal que sientas dolor… está bien si quieres llorar.

Josías aspiró.

—¡Oh, mamá! Esdras y yo pasábamos tanto tiempo juntos.  ¿Qué voy a hacer ahora?

La madre abrazó a su hijo.

—Bueno, para empezar, puedes soltar todas esas lágrimas que te estás aguantando —le dijo con gentileza.

—Pero solo los bebés lloran —opinó Josías—.  ¡No soy un bebé!

—Si lloras no significa que seas un bebé —aseguró mamá—.  Es algo que nos ayuda a sanar.  Incluso Jesús lloró.

—Recuerdo que leí sobre eso —afirmó Josías—.  «Jesús lloró».  Es uno de los versículos más cortos de la Biblia, ¿verdad?  Jesús lloró cuando su amigo Lázaro murió.

Su madre asintió.

—Jesús experimentó las mismas emociones que nosotros porque se hizo humano para salvarnos.  Si lloras, no significa que seas un bebé… ¡significa que eres un ser humano!  Si Jesús lloró cuando estuvo triste, tú también puedes hacerlo.  Él ve tus lágrimas y entiende tu tristeza.

—Si lloro, ¿eso me ayudará a sentirme mejor? —preguntó Josías, con voz temblorosa.

Mamá acarició el cabello del niño.

—Casi siempre ayuda.

Josías asintió y dejó que las lágrimas corrieran por sus mejillas.

LAURA FARRER

JESÚS ENTIENDE TU DOLOR

VERSÍCULO CLAVE: SALMO 56:8

PON MIS LÁGRIMAS EN TU FRASCO; ¿ACASO NO ESTÁN EN TU LIBRO?

¿Te da vergüenza llorar?  Cuando sientes dolor o tristeza, quizá creas que lo mejor será aguantarte las lágrimas.  Pero recuerda que no está mal llorar… ¡Jesús lo hizo!  Él sabe exactamente cómo te sientes y está contigo cuando experimentas dolor o tristeza.  Comparte con Jesús lo que te duele y no tengas miedo de llorar.  Él ve todas tus lágrimas y le importas.

Clave de Hoy
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