Afuera de la ventana de Ester

Ester se quedó quieta por completo cuando notó que un par de petirrojos examinaban el recodo de una rama en el árbol de arce que se veía por la ventana de su habitación. Durante los días siguientes, la niña los vio venir con ramitas y pedacitos de hojas que habían recogido para hacer su nido. Ester rio cuando uno de ellos trajo un pedazo de cinta que había encontrado.

Cada día, ella observaba el progreso de su nido y, una mañana, vio un huevo en su interior. En poco tiempo, había cuatro huevitos color de cielo en el nido. Cuando los pajaritos diminutos finalmente salieron del cascarón, Ester compartió emocionada la noticia con su familia. Su hermanito de seis años, Noé, parecía estar interesado de manera especial en observar cómo los padres pájaros cuidaban de sus bebés.

Una tarde brillaron los relámpagos y, ¡PUM!, estalló una terrible tormenta eléctrica.

—Tengo miedo —expresó Noé—. ¿Crees que los pajaritos bebé también estén asustados?

—Vamos a verlos —sugirió Ester, y ambos niños fueron corriendo a la habitación. Noé se apoyó en su hermana para ver fuera de la ventana y observaron que la rama que sostenía el nido se mecía de atrás para adelante.

—Mira —indicó Ester, apuntando al nido—. ¿Ves cómo la mamá extiende sus alas para proteger a sus bebés? Ella los cubre para que no les pase nada. ¿No te parece genial? Ellos confían en que ella los mantendrá a salvo. No creo que tengan miedo para nada.

—Yo me asusto a veces —confesó Noé—. Tengo miedo de los niños malos en la escuela y a veces también siento temor de la oscuridad. Los perros grandes también me asustan.

Ester asintió. Ella comprendía bien a su hermanito.

—Todos tenemos miedo de algo. A veces siento temor de lo que otros podrían pensar de mí o me preocupo por mis calificaciones —ella sonrió—. Pero ¿sabes qué es lo que Dios usa como ejemplo de cuánto se preocupa por nosotros? —Noé negó con la cabeza y Ester continuó—. Aprendí un versículo sobre eso. Dios dice que Él nos protege así como las alas de la mamá pájara cubren y protegen y sus bebés. Así que podemos confiar en Él, ¿sí?

Noé sonrió.

—Está bien.

Ester se dio cuenta en ese momento, de repente, de la verdad de la Palabra de Dios.

—Dios está con nosotros y ninguna tormenta es más fuerte que Su amor por nosotros. Pase lo que pase, estamos seguros en Jesús, quien murió para darnos vida eterna.

En ese momento un relámpago brilló en el cielo, seguido por un fuerte trueno, pero Noé ni siquiera pestañeó.

—Gracias, Señor, por cuidar de nosotros —susurró.

LINDA WEDDLE

DIOS CUIDA DE TI

VERSÍCULO CLAVE: SALMO 91:4

CON SUS PLUMAS TE CUBRE, Y BAJO SUS ALAS HALLAS REFUGIO.

¿Tienes miedo de la oscuridad? ¿O de la muerte? ¿O de caerle mal a alguien? La Biblia a menudo usa imágenes del mundo para ilustrar las verdades de Dios. La forma en que una mamá pájara protege a sus bebés cuando el peligro los amenaza es una representación del cuidado completo con el que Dios te guarda en todas las tormentas de la vida. Cada vez que sientas miedo, recuerda que Jesús está contigo. Confía en Él.

Clave de Hoy
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