A Jesús le importa

“¿Por qué, Dios?” Alana susurró con enojo.  “No es justo”.  La niña colapsó sobre su cama y empezó a llorar desconsoladamente.

En un minuto, le arrebataron a su amada mascota.  Su perrita Kiki fue atropellada por un automóvil y murió.  Alana estaba devastada.  Si Jesús la amaba, ¿por qué permitió que esto sucediera?

Mientras Alana sollozaba en su cama, su madre entró.  “Hija, sé que estás alterada y también me duele el corazón.  Pero ¿sabes quién más siente nuestra tristeza?”  Mamá no esperó a que la niña respondiera.  “Jesús.  A Él le importan nuestros sentimientos y siente nuestro dolor”.

El cuerpo de Alana se tensionó.  La niña podía sentir cómo la amargura brotó rápidamente en su interior.  “Si a Jesús le importa tanto, ¿por qué dejó que Kiki muriera?  Él pudo haber evitado que esto sucediera”.

Su madre pensó por un momento.  “Honestamente, hija, no sé por qué Kiki murió de ese modo.  Las cosas malas suceden, y a veces no sabemos por qué Dios permite que ocurran cosas tristes o trágicas en nuestras vidas.  Pero no debes cometer el error de echarle la culpa a Dios por cada tragedia.  Vivimos en un mundo que está bajo la maldición del pecado, pero Dios envió a Su Hijo, Jesús, para rescatarnos del pecado y del quebranto.  Jesús se hizo humano y vivió en nuestro mundo, donde experimentó cosas terribles, incluyendo la muerte, para que podamos ser salvos.  Él entiende nuestros sentimientos.  Él conoce nuestro dolor.  Y a Él le importa.  A veces ocurren cosas y no sabemos el porqué, pero tenemos que confiar en Él”.  Mamá abrazó fuertemente a Alana y, antes de salir, escribió algo en un papelito y se lo entregó a su hija.

Después que su mamá se fuera, Alana miró la notita en el papel.  Era una referencia bíblica: Salmo 56:8.  Lentamente tomó su Biblia y encontró el versículo.  Entonces lo leyó en voz alta: “Tú llevas la cuenta de todas mis angustias y has juntado todas mis lágrimas en tu frasco; has registrado cada una de ellas en tu libro”.  Inmediatamente se sintió consolada.  ¡A Dios le debe importar mucho si se toma la molestia de poner todas sus lágrimas en un frasco!

A pesar de que seguía triste, la amargura había dejado su espíritu.  Alana sabía que a Jesús le importaba su dolor y, pasara lo que pasara, Él tenía el control.  —  MADISON BLIZZARD

LE IMPORTAS A JESÚS

VERSÍCULO CLAVE: SALMO 56:8 (NTV)

TÚ LLEVAS LA CUENTA DE TODAS MIS ANGUSTIAS Y HAS JUNTADO TODAS MIS LÁGRIMAS EN TU FRASCO; HAS REGISTRADO CADA UNA DE ELLAS EN TU LIBRO.

¿Te ha sucedido algo malo en tu vida que te hizo poner triste y alterado?  ¿Te preguntas por qué Dios permitió que eso ocurriera?  No sabemos por qué Él permite que sucedan algunas cosas, pero sí sabemos que a Él le importa y se preocupa por nosotros.  Jesús se hizo humano, sufrió y murió para salvarnos, así que Él entiende nuestros sentimientos.  Cuando te sientes triste, acude a Él.  Tú le importas.

Clave de Hoy
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