Bendecidos al ser de bendición

Cuando Gema entró al hogar de ancianos con su madre, la niña arrugó su nariz.  “Aquí hace calor, y no huele muy bien”, refunfuñó.

“Aquí hace calor porque la mayoría de las personas son ancianas y les gusta estar abrigadas”, contestó mamá.  “Además, muchos toman medicinas y eso suele causar el mal olor.  Pero después de visitar a tu tía abuela Rita y a los demás, te vas a alegrar de haber venido.  Ellos siempre son de tanta bendición para mí, y estoy segura de que también serás de bendición para ellos.  Es asombroso cómo Jesús nos utiliza para ser de bendición unos a otros”.

Gema frunció el ceño.  Ni siquiera había querido ir, para empezar.  El ambiente sofocante de la habitación y el olor de las medicinas no le ayudaron a cambiar de opinión.  Mientras seguía a su madre por el pasillo, no podía imaginar cómo podría sentirse bendecida por estar ahí.

Cuando entraron en la primera habitación, su tía abuela Rita dibujó una sonrisa y dijo en alta voz: “Oh, ¡trajiste a tu preciosa hija!”  Entonces se dirigió a Gema.  “Perdóname el griterío, querida, pero aquí rara vez vemos niñas hermosas.  La mayoría de nosotros tiene tantas arrugas que hemos olvidado lo que era ser jóvenes”.  La anciana reía cordialmente mientras hablaba, y Gema comenzó a sonreír también.  En pocos minutos, estaba contándole a su tía abuela sobre sus actividades de la escuela, su clase en la iglesia y su reciente fiesta de cumpleaños.

Otras personas entraron a la habitación y, a petición de su público, Gema cantó para ellos.  Cuando le pidieron otra pieza musical, su madre sonrió y le dijo: “Hija, muchas personas de la tercera edad no conocen las canciones que cantamos hoy en día.  ¿Qué tal si cantas un himno?”, sugirió mamá.  “Tú sabes de memoria algunos de los himnos que cantamos en la iglesia, ¿verdad?”

Gema asintió y comenzó a cantar uno de ellos.  Enseguida, varias voces temblorosas de los ancianos acompañaron a su voz joven y dulce en alabanzas para Dios a través de himnos conocidos y apreciados.

Después de despedirse, cuando estuvieron de regreso en el automóvil, Gema le expresó a su madre: “Tenías razón, mamá.  Estoy segura de que yo salí más bendecida que ellos”.  —  RUTH I. JAY

SÉ DE BENDICIÓN PARA OTROS

VERSÍCULO CLAVE: HECHOS 20:35 (NTV)

HAY MÁS BENDICIÓN EN DAR QUE EN RECIBIR.

¿Alguna vez has visitado a alguien en un hogar de ancianos o un hospital?  Probablemente le alegraste el día y fuiste de gran bendición para esa persona.  ¿Te diste cuenta de que también fue de bendición para ti?  Las bendiciones son una calle de doble vía: cuando Dios nos usa para bendecir a otros y recordarles de Su amor, descubriremos que también somos bendecidos.  ¿Cómo puedes ser de bendición para otros y recordarles que Jesús los ama y cuida de ellos?

Clave de Hoy
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