Yo también

“Hola, abuelito”, dijo Eric al entrar en el apartamento de su abuelo, que quedaba unos pisos más abajo de donde vivía junto con su mamá y su hermana.  “Le traje algunos rollos de canela que hizo mi mamá en la mañana”.

“¡Qué bien!”, exclamó el abuelo.  “Comamos uno”.  Cuando se sentaron en la mesa de la cocina, alguien golpeó la puerta.  “¿Nos acompañan más personas?”, preguntó el abuelo.

“¡Eliana!”, gritó Eric cuando el abuelo abrió la puerta.  “¿Qué estás haciendo aquí?  ¡Mamá se va a enojar contigo!  Ella me mandó a que le trajera estos panes al abuelo.  ¿Sabe dónde estás?”

“¡Yo también!”, respondió Eliana.  “Mi mami me dijo que yo también podía venir”.

Eric frunció el ceño y se dirigió al abuelo: “Eliana cree que tiene que ir a donde yo vaya y hacer todo lo que yo haga”.

“Eso es porque ella te admira y quiere ser como tú”, indicó el abuelo.  “Eres su ejemplo a seguir.  Donde vayas, ella te seguirá”.

Eric suspiró.  “Supongo que sí me admira y me sigue como una sombra.  Ella copia todo lo que hago”.

El abuelo sonrió.  “De hecho, ese es un buen recordatorio de cómo debemos vivir como cristianos.  Así como Eliana te sigue en los detalles más pequeños porque eres su ejemplo, nosotros debemos seguir a Jesús.  Él es nuestro Salvador y nos hace más como Él cuando nos ayuda a seguir Su ejemplo en nuestras vidas”.

“¡Yo también!”, anunció Eliana.

Eric y el abuelo se rieron.  “Sí, Eliana, tú también debes seguir a Jesús”, dijo el abuelo.  “Y ya que Eric y yo estamos comiendo rollos de canela, me parece que también deberías comer uno”.  Entonces tomó con un tenedor uno de los pegajosos panes y lo puso en un plato.

“Me encantan los rollos de canela que hace mamá”, compartió Eric mientras se limpiaba la boca con una servilleta.

“¡Yo también!”, replicó Eliana, limpiándose la boca como su hermano lo había hecho.

Eric torció los ojos.  “A ver, pequeña Yo También, vamos a la casa.  Adiós, abuelito”.

“¡Adiós!”, contestó el abuelo.  “Y, Eric, recuerda que puedes ser un gran ejemplo para tu hermanita y para otros cuando confías en Jesús para que te ayude a seguir Su ejemplo”.

Eric miró cómo Eliana hizo un gesto de confianza al tomar su mano y caminar a su lado.  No había pensado en la responsabilidad que tenía de ser un buen ejemplo.  “Jesús, ayúdame a mirarte a Ti y a seguirte a Ti como mi ejemplo”, oró.  “Y ayúdale a Eliana a seguirte también cuando sea más grandecita”.  BARBARA  J. WESTBERG

 

SÉ UN BUEN EJEMPLO

VERSÍCULO CLAVE: 1 CORINTIOS 11:1  (DHH)

SIGAN USTEDES MI EJEMPLO, COMO YO SIGO EL EJEMPLO DE CRISTO. 

¿Hay alguien en tu vida que te mire como su ejemplo a seguir?  Tener que ser un buen ejemplo para otros es una gran responsabilidad.  Por eso es importante seguir el ejemplo de Jesús en todo lo que hagas.  Puedes ayudar a otros a que sepan quién es Él y lo que ha hecho por ellos al mostrarles el tipo de amor que Él te ha mostrado a ti.  Sigue a Jesús como tu ejemplo, para que puedas llevar a otros hacia Él.

Clave de Hoy
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