Ya sin nervios

“No sé por qué acepté tocar mi guitarra en el concierto de la escuela”, comentó Julián en la mesa durante la cena.  “¡Tengo mucho miedo de tocar frente a tantas personas!”

“Eso me recuerda de otra ocasión en la que tuviste mucho miedo”, contestó su madre.  “Fue la primera vez que te dolió una muela y tuvimos que ir al dentista.  ¿Recuerdas que hice para ayudarte a sentir más confianza?”

“Sí, lo recuerdo.  Me sacaron la muela y tú te quedaste ahí conmigo hasta que el doctor terminó”.

“Así es”, afirmó mamá.  “Mi presencia ahí contigo te ayudó a no tener miedo”.

“Sí, bueno, en esa época yo era pequeño”, señaló Julián.  “Si vinieras a pararte en el escenario conmigo durante el concierto, todos los demás niños se reirían de mí”.

“Probablemente sí”, indicó el padre de Julián, “pero a veces realmente necesitamos que alguien esté a nuestro lado, como cuando tuve que exponer durante un almuerzo de negocios hace un par de semanas.  ¡Estaba tan nervioso!”

“¿En serio?”, preguntó Julián.  “¡No sabía que te ponías nervioso por ese tipo de cosas!”

“Oh, sí tengo nervios.  De hecho, a casi todos les pasa”.

“¿Qué hiciste para superarlo, papá?”, preguntó Micaela, que había estado escuchando con interés.  La niña sonrió.  “¿Llevaste a mamá contigo para que te tomara de la mano?”

Su padre rio.  “Bueno, eso me habría gustado, pero no podía hacerlo.  Sin embargo, sí hubo alguien a quien yo sabía le alegraba estar a mi lado”.

“¿Quién?”, preguntaron juntos Micaela y Julián.

“Jesús”, respondió papá.  “Cuando oré y dependí de Él para que me ayude, pude lidiar con mi nerviosismo y di mi exposición.  Incluso Le pedí que me diera las palabras adecuadas y estoy seguro de que Él lo hizo”.

“Entonces… eso debería funcionarme también, ¿verdad?”, preguntó Julián, pensativo.  “Pero ahora será mejor que vaya a practicar nuevamente mi pieza”.

Después de una excelente presentación durante el concierto, Julián se reunió con su familia.  “¿Funcionó?”, preguntó Micaela.  “¿Seguías con miedo y habrías querido que mamá estuviera contigo?”

“No”, aseguró Julián.  “Cada vez que empezaba a tener miedo, oré y le pedí a Jesús que me ayudara a recordar que Él estaba conmigo”.  El niño sonrió a su madre.  “Tenerlo a Él conmigo fue aún mejor que tenerte a ti, mamá”.  —  ROB MCINTYRE

ORA CUANDO SIENTAS NERVIOS

VERSÍCULO CLAVE: FILIPENSES 4:6-7

POR NADA ESTÉN AFANOSOS; ANTES BIEN, EN TODO… SEAN DADAS A CONOCER SUS PETICIONES DELANTE DE DIOS.

¿Sientes nervios cuando tienes que dar un discurso o hacer una presentación en público?  ¿Y cuando participas en un evento deportivo importante, cuando das un examen, cuando compartes a otros sobre Jesús o al completar alguna otra tarea intimidante?  En esos momentos, ayuda tener a alguien contigo, ¿verdad?  Alguien en quien puedas confiar.  Jesús siempre está contigo y quiere que confíes en Él cuando necesitas ayuda en cualquier cosa que realices.  Cada vez que sientas nervios, ora y depende de Jesús.

Clave de Hoy
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