Ve, mira la hormiga

“Mamá, ¿qué es un perezoso?”, preguntó Marcos, levantando la vista del libro de su club bíblico.

“Es alguien que no le gusta trabajar”, contestó su madre mientras pelaba patatas.  “¿Hablaron hoy sobre los perezosos en el club bíblico?”

“No, pero creo que ese será el tema de la próxima semana.  Debemos aprender un versículo sobre ellos.  Es un versículo sobre perezosos y hormigas”.  Marcos frunció el ceño.  “¿A las hormigas no les gusta trabajar?”

“¡Oh, no!  Es todo lo contrario”, respondió mamá, mientras se lavaba y secaba las manos.  “Vamos afuera, hijo, y trae una galleta.  Necesitamos algunas migajas”.

Marcos miró a su madre, sorprendido, pero hizo lo que ella le pidió.

“Veo unas pocas hormigas por aquí”, comentó mamá mientras buscaba por la vereda.  Ella señaló una grieta en el concreto.  “Pon ahí algunas migajas”.

“¿Por qué estamos alimentando a las hormigas?”, preguntó Marcos mientras ponía varias migajas en el pavimento.  Mientras observaba, una hormiga encontró una de las migajas más grandes, la levantó y se la llevó.  “¡Guau!  Esa hormiguita cargó una migaja que le triplicaba en tamaño”, exclamó perplejo.

Su madre asintió.  “¿Sabías que las hormigas pueden cargar hasta 50 veces su propio peso?  ¿Y que seguirán trabajando tan duro como puedan hasta que hayan recogido la mayor cantidad de alimentos?  Parecería que nunca piensan en sí mismas, sino solamente en la colonia.  Si pudieran hablar, no creo que les oiríamos decir cosas como: ‘Estoy muy cansada… ¿No puede hacerlo alguien más?’ O: ‘¡No tengo ganas de hacer esto!’”

Marcos se sonrojó al recordar cómo se suponía que debía barrer el garaje al llegar a casa, pero sugirió que mejor lo barriera su hermano.

“Las hormigas son un buen recordatorio de la actitud que debemos tener hacia el trabajo, como cristianos”, explicó su madre.  “En lugar de ser perezosos y de solo pensar en nosotros mismos, Jesús quiere que nos dediquemos al trabajo que Él nos da para el beneficio de otros.  Pero a diferencia de las hormigas, no debemos cargar las cosas pesadas solos.  Dios nos ayuda y nos da la fuerza que necesitamos.  Solo tenemos que estar dispuestos a hacerlo”.

“Está bien, mamá, te escucho”.  Marcos caminó a donde estaba la escoba, al otro lado de la puerta del garaje.  “Yo barreré este garaje para ti, ¡y para Jesús!” ABIGAIL WILLIAMS

TRABAJA ESFORZADAMENTE PARA JESÚS

VERSÍCULO CLAVE: PROVERBIOS 6:6

VE, MIRA LA HORMIGA, PEREZOSO, OBSERVA SUS CAMINOS, Y SÉ SABIO. 

¿Qué clase de hábitos de trabajo tienes?  ¿Son como los de la hormiga o como los del perezoso?  A veces es difícil trabajar con una buena disposición y sin quejarnos, pero recuerda que Jesús te dará fuerzas para que puedas ayudar a otros y mostrarles Su amor.  Confía en que Él te ayudará a hacer el trabajo que Él te provea y que él lo usará para el bien de muchas personas, ¡incluyéndote a ti mismo!

Clave de Hoy
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