Una nota equivocada

Magda estaba cambiando canales en la televisión mientras terminaba su bocadillo.

—¿Ya terminaste? —le preguntó su madre—. Muy bien. Ahora, antes de cualquier otra cosa, debes ir a limpiar tu habitación y después tienes que practicar el piano.

Magda refunfuñó:

—¡Mamá!

Al ver la expresión de advertencia de su madre, la niña dejó de quejarse y fue corriendo a su habitación. Enojada, amontonó libros y papeles en una esquina, recogió la ropa del piso y la lanzó a su cama. Después fue a practicar el piano de mala gana.

Después de practicar por poco tiempo, Magda golpeó las teclas con las manos y le lanzó una mirada de furia a su hermano menor, que estaba haciendo sonidos de motor mientras jugaba con sus camiones.

—Sal de aquí, Elián —gritó—. ¡Me estás haciendo tocar las notas equivocadas! —en ese momento, su madre entró en la sala—. No puedo tocar el bien piano si Elián está aquí —se quejó Magda—. ¡Suena horrible!

—Solo estás tocando mal una nota, pero la repites todo el tiempo —mamá se sentó al piano y tocó varios acordes. Le mostró a su hija en cuál nota estaba fallando—. Una sola nota equivocada en un acorde puede causar discordancia, o sea, falta de armonía —ella miró a Magda—. Y un miembro de la familia que no está en armonía con los demás causa discordancia en el hogar.

Magda se quedó mirando el piano en silencio. No quería mirar a su madre a los ojos.

—¿Qué te parece si vuelves a practicar esta pieza? —le sugirió mamá—. Hazlo con cuidado. Te sentirás mejor cuando todas las notas estén en armonía —ella se levantó de la silla del piano—. Piensa también en lo que debes hacer para estar en armonía con tu familia. Sé que no siempre es fácil, pero Jesús nos ayuda a amar a otros como Él nos ama, para que podamos vivir juntos en armonía. Confía en que el Señor te ayudará a cambiar de actitud —entonces se dirigió a Elián—. Vamos, hijo. Ven conmigo a la cocina.

Magda trató de seguir enojada mientras tocaba el piano pero sabía que su madre tenía razón. Cuando terminó de practicar, se levantó y fue a la cocina.

—Mamá, perdóname por mi mala actitud —confesó—. Sé que yo he sido la nota equivocada en la casa. Yo… —la niña dudó—. ¡Necesito ordenar mi habitación otra vez! —Magda sonrió a su hermanito—. Puedes venir con tus camiones, si quieres.

BARBARA J. WESTBERG

VIVE EN ARMONÍA CON TU FAMILIA

VERSÍCULO CLAVE: FILIPENSES 2:5 (NVI)

LA ACTITUD DE USTEDES DEBE SER COMO LA DE CRISTO JESÚS.

¿Estás en armonía con tu familia? ¿O tus palabras y acciones están desafinadas? ¿Les gritas a tus hermanos cuando te molestan o utilizan tus cosas? ¿Les respondes mal a tus padres cuando te piden que hagas alguna cosa? Jesús quiere ayudarte a tener en tus relaciones la misma actitud que Él tuvo cuando se hizo humano y murió por nuestros pecados. Confía en que el Señor te ayudará a vivir en armonía con los demás.

Clave de Hoy
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