Una hoja de papel en blanco

“¿Quién se ofrece como voluntario para firmar?”, preguntó la señorita Molina al mostrar a su clase una hoja de papel. 
 “¿Para qué es eso?”, preguntó uno de los niños mientras varias manos se levantaron.

“Bueno, si lo firman, estarán de acuerdo con cualquier cosa que yo escriba en el papel”, explicó la señorita Molina.  Las manos bajaron de repente.  “Podría ser algo difícil… o fácil”.  La maestra continuó.  “Pero, sea lo que sea, se alegrarán de haber firmado.  Ahora, ¿quién quiere ser voluntario?”  Se oyeron unas risitas, pero no hubo ningún voluntario.  “¿No hay nadie aquí que confíe en mí?”, preguntó la señorita Molina.

Finalmente, Trini levantó su mano.  “Yo firmaré, maestra”.

Después que la niña firmara su nombre, la señorita Molina tomó la hoja y empezó a escribir.  Todos esperaban ansiosamente para ver lo que escribió.  Cuando terminó, le entregó el papel a Trini.

“Ve a la mesa que está en la esquina”, leyó la niña, “y abre la caja que verás ahí.  Lo que encuentres ahí será tuyo”.  Trini se levantó de un brinco y corrió hacia la mesa.  “¡Oh, guau!”, exclamó mientras sacaba de la caja paquetes nuevos con calcomanías, crayones y un libro para colorear.  “¡Gracias, señorita Molina!”

“Gracias a ti, Trini, por confiar en mí cuando nadie más lo hizo”, contestó la maestra.  Ella sonrió a los demás niños de la clase.  “Cuando entregamos nuestras vidas a Jesús, es casi como firmar una hoja en blanco”, afirmó.  “Le decimos: ‘Señor, te entrego mi vida.  Escribe Tú las órdenes’.  Cuando lo hacemos, Dios nos bendice.  Pero antes que Trini recibiera su recompensa, ¿qué tuvo que hacer?”

“Firmar el papel”, señaló Amanda.  “A pesar de que no sabía lo que iba a decir”.

“Y luego tenía que obedecer lo que decía en la hoja”, agregó Felipe.

La señorita Molina asintió.  “Trini tuvo que confiar en mí y debía obedecerme…  sin importar si fuera fácil o difícil.  Lo mismo pasa en nuestra relación con Jesús.  No debemos tener miedo de entregarle nuestras vidas, porque Él estuvo dispuesto a entregar Su propia vida para salvarnos.  Tenemos que confiar en Jesús y obedecerlo.  Cuando obedecemos los mandamientos que nos ha dado en la Biblia y seguimos Su dirección en nuestras vidas, las recompensas que Él promete valen más que cualquier cosa a la que tengamos que renunciar”.  —  BARBARA J. WESTBERG

OBEDECE A JESÚS Y CONFÍA EN ÉL

VERSÍCULO CLAVE: ROMANOS 12:1 (NVI)

HERMANOS, TOMANDO EN CUENTA LA MISERICORDIA DE DIOS, LES RUEGO QUE CADA UNO DE USTEDES, EN ADORACIÓN ESPIRITUAL, OFREZCA SU CUERPO COMO SACRIFICIO VIVO, SANTO Y AGRADABLE A DIOS.

¿Tienes miedo de entregarle tu vida a Jesús?  ¿Crees que Él te pedirá que hagas algo difícil?  Eso podría ser verdad, pero la recompensa de obedecer a Jesús y confiar en Él serán mucho más grandes que cualquier cosa a la que tengas que renunciar si Él te lo pide.  Confía en Jesús y haz lo que Él te pida que hagas.  Él estuvo dispuesto a entregar Su vida para que puedas experimentar todas las cosas buenas que tiene reservadas para ti.

Clave de Hoy
0 replies

Leave a Reply

Want to join the discussion?
Feel free to contribute!

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *