Una discusión para halarse los cabellos

—¡Espera!  ¡Voy a traer mi regla! —le gritó Rebeca a su hermana, Anita.  La niña se levantó del desayuno de sábado con su familia, de panqueques con miel de maple, para rebuscar en su caja de manualidades.  «¡Sé que tengo razón!», pensó.

Como todas las hermanas, Rebeca y Anita discutían a veces.  En ocasiones, sus desacuerdos se convertían en peleas con insultos y bofetadas.  Ahora tenían una fuerte discusión por ver cuál de las hermanas tenía el cabello más largo.

Mientras Rebeca buscaba la regla, su padre habló:

—Niñas, podríamos medir sus cabellos —comenzó a decir con calma—, o podríamos hacer alguna otra cosa.

Rebeca y Anita se miraron, confundidas.

—¿Qué? —preguntó Anita.

—Podríamos conversar sobre cómo esta es una discusión entre ustedes no sirve de nada —respondió papá.

—Mi cabello es más largo… ¡y más bonito, además! —chilló Anita.

—¡No, el mío es más lindo!  ¡Tu pelo es horrible! —replicó Rebeca, cruzando los brazos.

—A eso mismo me refiero —indicó su padre—.  Ya están peleano… otra vez.  Ayer discutieron por cuál de sus camas estaba mejor tendida.  Al final, Rebeca terminó halando las sábanas de Anita.  Después Anita lanzó el osito de peluche de Rebeca a la calle.

Rebeca y Anita intercambiaron miradas.

Papá continuó:

—¿Qué van a sacar si tienen razón?  ¿No creen que sería mejor no meterse en discusiones absurdas, especialmente si no les ayudan a ser buenas hermanas?

—Sí —balbucearon juntas, llenas de vergüenza.

—Los desacuerdos que evitan que amemos a otros cristianos no son la voluntad de Dios para Sus hijos.  Jesús murió y resucitó para que podamos tener una relación con Él, para que tengamos paz con Dios y paz en nuestros corazones.  Cuando tenemos la paz de Cristo, tenemos que demostrará en la forma en que vivimos —explicó su padre, mientras les servía más panqueques.

—Lo sentimos, papá —expresó Anita.  Su hermana asintió también.

Después de sentarse en silencio por un momento, Rebeca anunció:

—¡Anita! No midamos nuestro cabello.  ¡Mejor vamos a hacernos nuevos peinados!  ¿Recuerdas esas trenzas que me hiciste la semana pasada?

Anita sonrió y contestó:

—¡Sí! Es suena mucho más divertido.

Mientras limpiaban la mesa, Rebeca volvió a guardar su regla en la caja. —  ALLISON WILSON LEE

EVITA LAS DISCUSIONES SIN SENTIDO

VERSÍCULO CLAVE: 2 TIMOTEO 2:23 (NVI)

NO TENGAS NADA QUE VER CON DISCUSIONES NECIAS Y SIN SENTIDO, PUES YA SABES QUE TERMINAN EN PLEITOS.

¿Hay veces que comienzas discusiones por cosas que no son importantes?  ¿Te han llevado a peleas más grandes que dejan a las personas enojadas y heridas?  En lugar de tratar de ganar una discusión, a veces es mejor evitarla del todo, especialmente cuando es por alguna cosa que no tiene importancia.  Por medio de Cristo, podemos elegir la paz en lugar de los desacuerdos ridículos que evitan que amemos a otros.  Cuando sientas la necesidad de demostrar que tienes razón, en lugar de hacerlo, elige demostrar la paz y el amor de Jesús.

Clave de Hoy
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