Un verdadero Padre

Jacinto casi salió corriendo del autobús.  Abrió la puerta delantera de la casa y avanzó rápidamente adentro.

“Hola, hijo.  ¿Cómo te fue en la escuela?”, preguntó su madre desde la cocina.

“Bien.  Voy a mi habitación”, indicó Jacinto, quien corrió por el pasillo antes que su mamá pudiera detenerlo.  Se sacó su chaqueta y se sentó en la cama.  No era justo.  Su escuela estaba organizando un torneo de boliche entre padres e hijos y todos sus amigos asistirían.  Jacinto no recordaba lo que era tener un papá, puesto que su padre los abandonó cuando era un bebé.

La madre de Jacinto golpeó la puerta.  “¿Puedo entrar?”  Mamá entró en la habitación con un plato de galletas que ofreció a su hijo.  El niño tomó una galleta lentamente.

“¿Es por el torneo?”, preguntó su madre.

Jacinto asintió.  “No es justo.  Todos mis amigos estarán ahí”.  Él suspiró.  “Todos mis amigos tienen papás”.

“Pero, hijo, tienes un Papá”, le aseguró mamá.

“Pero no está aquí”, contestó Jacinto.

“Oh, claro que sí está.  Tienes un Padre celestial.  ¿Sabes de quién estoy hablando?”

“¿Te refieres a… Dios?  Pero él no es el tipo de papá que uno puede llevar a un torneo de boliche”, se quejó el niño.

La madre se sentó en la cama.  “Hijo, sé cuánto te duele no tener un papá como los demás niños y lo siento.  Pero recuerda que Dios te ama más de lo que cualquier padre terrenal podría amarte.  A diferencia del amor humano, el cual falla, el amor de Dios es perfecto”.  Los ojos de mamá se iluminaron.  “Es como el torneo de boliche.  ¿Alguna vez has tenido un juego perfecto?”

“No”, respondió Jacinto.  “Lograr eso sería muy difícil”.

“Exactamente, pero Dios es capaz hacer lo que ningún ser humano puede… Él te ama perfectamente.  Envió a Su propio Hijo a morir por ti, ¡para que puedas ser Su hijo!  Además, Él promete que siempre estará contigo y te consolará cuando eches de menos tener a tu padre terrenal”.

Jacinto sonrió y luego miró al piso.  “Pero igual no puedo ir al torneo de boliche”.

“¿Qué te parece si le pido al tío Gonzalo que venga a visitarnos?”, sugirió la madre.  “Quizá él pueda llevarte”.

El niño asintió.  “Esa es una excelente idea”.  —  MEGAN HORTON

EL AMOR DE DIOS ES PERFECTO

VERSÍCULO CLAVE: 1 JUAN 3:1 (NTV)

MIREN CON CUÁNTO AMOR NOS AMA NUESTRO PADRE QUE NOS LLAMA SUS HIJOS, ¡Y ESO ES LO QUE SOMOS!

¿Tal vez alguno de tus padres u otra persona hace falta en tu vida?  Duele cuando alguien a quien amamos no puede estar ahí para nosotros, pero recuerda que tienes un Padre Celestial que te ama y que jamás te fallará.  Dios te ama con un amor perfecto y está contigo en los momentos difíciles de dolor y pérdida.  Dale gracias a Dios por Su perfecto amor y confía en que Él cuidará de ti.

Clave de Hoy
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