Los que producen fruto

Mateo bajó corriendo las gradas, hecho un remolino, con sus cabellos parados, los cordones de sus zapatos desamarrados y sin meter los bordes de su camisa en el pantalón.  Tomó el único banano que había en el mesón y empezó a pelarlo a la velocidad de un rayo.

“¡Oye!  ¡Ese es mi banano!  ¡Es para mi almuerzo!”, gritó su hermana, María.

“No tiene tu nombre escrito en él y me estoy muriendo del hambre”, contestó Mateo, dando a su hermana una mirada penetrante. 

“Bueno, no estarías muerto del hambre si hubieras bajado a desayunar cuando mamá te llamó.  Ahora vamos a llegar tarde a la escuela”.  María arrojó una bolsa de papel en la dirección de su hermano.  “Empieza a guardar tu almuerzo.  Mamá quería salir hace tres minutos”.

En ese momento, la madre de los niños entró apresurada a la cocina.  Sacó los sándwiches de jamón y queso del refrigerador y los metió en cada una de las bolsas para los almuerzos.  “No se olviden de poner dos tipos de fruta en sus loncheras”, les recordó mamá.

“¡Lo sé!”, exclamó María enérgicamente mientras lanzaba una mandarina en su bolso.

“¡Aquí tienes un limón para tu amargura!”  Mateo puso con un golpe un limón en el mesón, justo frente a su hermana.

“¡A ver!  ¿Qué está pasando aquí?”  La madre se ubicó en medio de sus dos hijos.  “Ambos necesitan un cambio de actitud antes de salir de la casa.  Están guardando frutos comestibles en sus loncheras, pero no están demostrando el fruto más importante”.

“¿De qué estás hablando, mamá?”, preguntó María en un tono más tranquilo.

“Me refiero al fruto del Espíritu.  Así como un árbol produce fruto, la Biblia habla del fruto que producimos en nuestras vidas.  Debido a que hemos puesto nuestra fe y confianza en Jesús, el Espíritu Santo vive en nosotros.  Por causa de Él, podemos demostrar estos frutos a los demás: amor, alegría, paz, paciencia, gentileza, bondad, fidelidad, humildad y control propio “.

“Creo que no hemos demostrado ese tipo de fruto”, confesó Mateo.

“Tienes razón”, admitió María.  “¿Qué te parece si comenzamos de nuevo?”

“Muy buena idea, hermanita”.  El niño sonrió mientras cambiaba el limón de su María por una manzana.  —  EMILY RUDOLPH

DEMUESTRA EL FRUTO DEL ESPÍRITU

VERSÍCULO CLAVE: GÁLATAS 5:22-23 (NTV)

LA CLASE DE FRUTO QUE EL ESPÍRITU SANTO PRODUCE EN NUESTRA VIDA ES: AMOR, ALEGRÍA, PAZ, PACIENCIA, GENTILEZA, BONDAD, FIDELIDAD, HUMILDAD Y CONTROL PROPIO.

¿Puedes ver el fruto de Dios en tu vida?  ¿Demuestras el fruto del amor a tus hermanos, incluso cuando te irriten?  ¿Muestras el fruto del control propio en clase, cuando debes estar en silencio?  ¿Y el fruto de la paciencia?  Como cristiano, el Espíritu Santo te da las fuerzas y la capacidad de

Clave de Hoy
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