Un buen maestro

—«U-ra-nos» —balbuceó Balbino, el hijo de 18 años, mientras daba vueltas por la cocina con un libro grueso en sus manos—.  «U-ra-nos teog-no-sia».

—¡Guau! —exclamó su hermana menor, Adela, cuando entró en la cocina—.  ¿Qué idioma es ese?  ¿Suajili?

—«U-ra-nos» —repitió Balbino, pronunciando lentamente—.  Así se dice «cielo» en griego.

—¿Mamá te está enseñando griego esto semestre? —preguntó Adela—.  ¡Pero ella no sabe griego!

Balbino sostuvo en alto su libro.

—No, pero me dio este libro para que yo pueda prepararme para la universidad y el seminario.  El griego es difícil y lo estudiaré por años, pero supongo que puedo sacar un poco de ventaja si comienzo a aprenderlo desde ahora.

—Suena como una jerigonza —opinó Adela, antes de apuntar un símbolo que se veía gracioso—.  ¿Qué es eso?

—Lambda.  Es la ele griega —explicó Balbino—.  El autor de este libro es profesor de griego y él explica todos los distintos símbolos de las letras.  Es un muy buen maestro, a pesar de que no puedo verlo ni hablar con él en persona.

—No pude evitar oír su conversación —dijo su madre al entrar en la habitación—.  Escucharlos hablar sobre el estudio del griego me recuerda de qué pasa cuando estudiamos la Biblia.

—¿Por qué? —preguntó Adela.

Mamá se inclinó sobre la mesa y abrió el libro de griego en una de las últimas páginas.

—¿Qué significa esto? —le preguntó a su hijo, señalando un párrafo escrito en griego.

Balbino miró la página.

—No tengo idea —admitió—.  Todavía no he llegado tan lejos con el estudio.

Su madre asintió.

—Estudiar griego te tomará mucho tiempo, y estudiar la Biblia también nos toma mucho tiempo, de hecho, nos toma todas nuestras vidas.  Pero al igual que el maestro de griego de Balbino, también tenemos un buen maestro que nos ayuda a entender la Biblia.

—¿El pastor o la maestra de la escuela dominical? —preguntó Adela.

—Alguien mejor —aseguró mamá—.  El Espíritu Santo es nuestro maestro.  Él es quien guio a los autores de los diferentes libros de la Biblia para escribirlos, y cuando leemos la Biblia por nuestra cuenta, cuando escuchamos a pastores y maestros hablar sobre ella, el Espíritu Santo nos ayuda a entender lo que significa.  Si el Espíritu no me ayudara a entender la Biblia, bueno… ¡todo me parecería como este griego!

La madre rio junto con sus hijos de su propia broma.

DALAN E. DECKER

DEJA QUE EL ESPÍRITU SANTO TE ENSEÑE

VERSÍCULO CLAVE: JUAN 14:26

EL ESPÍRITU SANTO, A QUIEN EL PADRE ENVIARÁ EN MI NOMBRE, ÉL LES ENSEÑARÁ TODAS LAS COSAS.

¿Te parece difícil entender la Biblia?  Recuerda que tienes un maestro que te ayuda.  Cuando leas y estudies la Palabra de Dios, el Espíritu Santo estará ahí para guiarte.  A veces usará a uno de tus padres, a un pastor o a otro adulto para ayudarte a entender alguna cosa.  Otras veces te abrirá la mente para entender un versículo o pasaje cuando dedicas un tiempo para pensar en él por tu cuenta.  El Espíritu Santo es un buen maestro que te ayudará a entender la verdad de Su Palabra.

Clave de Hoy
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