Un buen día para los buhitos

“¡Mamá, mira!”  Avelina señaló a un árbol en el patio trasero de la casa.  Los dos búhos que vimos el otro día tuvieron polluelos.  Hay dos en esa rama y uno en el tronco hueco.  ¡Son tan lindos!”

“Parecería que están emplumando o aprendiendo a volar.  Deberíamos ir adentro”. 

Todos entraron en la casa y observaron desde la ventana.  “¡Oh, no!”, exclamó Avelina.  “Uno de los polluelos está colgado patas arriba, batiendo sus alas”.

“Está tratando de volver a la rama”, aseguró mamá.

“Oh, ahora solo está colgado de un pie.  ¡Agárrate bien, buhito¡”  Avelina tomó los binoculares, pero no pudo encontrar al polluelo en la rama.  “¿Dónde estás?”, susurró.  Finalmente pudo divisar a la cría.  “Ahora está en el suelo, mirando a su alrededor.  A lo mejor tiene miedo.  ¿Puedo salir para asegurarme que está bien?

“No, tenemos que dejarlos solos”.  Mientras mamá mencionaba esas palabras, un búho adulto voló a una nueva rama.  “Miren, los padres están tratando de acercarse a sus bebés”.

Avelina observó cómo el polluelo se movía en el piso.  Llegó al balcón y se lanzó, perdiéndose de la vista.  La niña miró afuera cada cinco minutos, esperando volver a ver al buhito.

“Mamá, ya pasó un tiempo.  ¿Puedo ir afuera?”

“Vamos juntas”.

Madre e hija salieron y miraron a su alrededor, pero no había ningún polluelo a la vista.  “Veo a uno de los padres en ese árbol”, Señaló Avelina.

“Sabe dónde están los bebés, así que dejémoslos en paz”.

“La forma en que la mamá búho y el papá búho cuida de sus polluelos me recuerda de cómo la gracia de Dios nos guarda”, comentó Avelina mientras volvían adentro de la casa.

“Es verdad”, aseguró mamá.  “La Palabra de Dios nos dice que Él cuida de los gorriones y ninguno de ellos cae al suelo sin que Él lo sepa.  Además, Él también nos cuida.  Puesto que Jesús murió para salvarnos, siempre estaremos a salvo y seguros en él, aun cuando sucedan cosas malas.  Él siempre está con nosotros y nos cuida”.

Cuando el padre llegó a la casa, Avelina lo llevó al patio para mostrarle dónde habían estado los hijos durante el día.

“Mira”, dijo papá, apuntando a un árbol.  “Ahí están los dos polluelos”.

Su madre los acompañó.  “Acabo de ver un polluelo sentado en una rama, por encima del tronco hueco”. 

“Ahí están los tres”, afirmó Avelina.  “¡Ha sido un muy bien día para los buhitos!”  —  LYNDA BOUCHER

DIOS CUIDA DE TI

VERSÍCULO CLAVE: SALMO 121:8

EL SEÑOR GUARDARÁ TU SALIDA Y TU ENTRADA DESDE AHORA Y PARA SIEMPRE.

¿Alguna vez has visto cómo un bebé aprende a caminar?  ¿O cómo un pajarito bebé aprende a volar?  Necesita de alguien que cuide cada movimiento que da para ayudarle a aprender y evitar que salga herido.  Jesús cuida de nosotros del mismo modo.  Él siempre está con nosotros y nos ayuda a superar los tiempos difíciles.  Confía en que Él cuidará de ti y te mantendrá a salvo.

Clave de Hoy
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