Triste y feliz al mismo tiempo

—Yo recitaré primero el versículo de esta semana —expresó Carolina cuando su familia se reunió para el devocional—.  Salmo 119:72, « Mejor es para mí la ley de Tu boca que millares de monedas de oro y de plata».

—Muy bien —le felicitó su padre—.  Ahora es tu turno, Hortensia.

—Mejor es para mí la ley… de… eh… de palabras… —la niña suspiró—.  ¿Por qué tenemos que aprender un versículo cada semana?

—Es importante, Hortensia, porque es la Palabra de Dios —papá sonrió—.  Cuando yo era niño, mi mamá me hacía memorizar versículos de la Biblia.  Debo admitir que me sentía exactamente igual que tú.

—Entonces, ¿por qué nos obligas a memorizar versículo también? —demandó Hortensia.

—Porque ahora soy más viejo y sabio —respondió su padre—.  Mi madre solía contarme una pequeña historia para demostrarme la importancia de aprender versículos de la Biblia.

—¡Cuéntanos la historia! —sugirió Carolina.

Papá se aclaró la garganta y comenzó:

—Un joven andaba por un camino en el campo cuando se encontró con un anciano de apariencia extraña.  Después de intercambiar unos saludos, el anciano apuntó unas piedras junto al camino.  «Si tomas una de esas piedras y las pones en tu bolsillo», le dijo, «mañana estarás feliz y triste al mismo tiempo».  El joven se llenó de curiosidad por saber cómo podría suceder aquello, así que recogió algunas piedras y las puso en su bolsillo.  No se llevó muchas, porque las piedras son pesadas y él no quería cargar el peso extra.  Entonces se despidió del anciano.  Al día siguiente, cuando el joven metió la mano en su bolsillo, descubrió que las piedras se habían convertido en joyas preciosas.  Había diamantes, rubíes y esmeraldas.  Así que el joven se puso feliz y triste al mismo tiempo… feliz por las joyas que tenía, pero triste por no haber recogido más piedras.

Hortensia sonrió.

—Qué historia tan genial, papá, pero ¿qué tiene que ver con que memoricemos versículos de la Biblia?

—Aprender versículos de memoria puede parecer un peso innecesario para ti ahora, Hortensia, pero los versículos que memorices se convertirán en joyas preciosas para ti en el futuro —explicó su padre—.  Te recordarán que le perteneces a Jesús y que puedes confiar en Él en cualquier situación.  Estarás feliz de haberlos aprendido.

Hortensia asintió.

—Está bien —dijo, cerrando los ojos para concentrarse mejor—.  Déjame tratar de recitar una vez más el versículo de esta semana.

BARBARA J. WESTBERG

MEMORIZA VERSÍCULOS DE LA BIBLIA

VERSÍCULO CLAVE: SALMO 119:72

MEJOR ES PARA MÍ LA LEY DE TU BOCA QUE MILLARES DE MONEDAS DE ORO Y DE PLATA.

¿Has aprendido de memoria los versículos de la Biblia?  Cada vez que memorizas un versículo, estás ganando algo muy valioso.  La Biblia es la Palabra de Dios y, al aprender versículos, atesoras Sus palabras en tu corazón.  Siempre estarán ahí para recordarte que Jesús te ama y siempre estará contigo, a pesar de los problemas que afrontes.  Empieza a coleccionar joyas de la Palabra de Dios.  Puedes empezar memorizando el versículo clave de hoy.

Clave de Hoy
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