Trabajando juntos

—¡Dale, Silas, Dale! —gritó Agustín saltando de arriba abajo en su entusiasmo. El niño observó cómo su compañero de equipo metió el balón de fútbol americano bajo su brazo, saltó por encima de otro jugador y salió corriendo a toda velocidad por el campo—. ¡Qué bien!

Agustín chilló como loco cuando Silas anotó el primer touchdown del juego.

Esa noche, durante la cena, el niño compartió con su familia un relato minuto a minuto del partido de la tarde. Una y otra vez oyeron el nombre de Silas, mientras Agustín describía las diferentes jugadas. Finalmente, Karina, su hermana, levantó su mano.

—¡Estoy harta y cansada de oír sobre las maravillosas jugadas que hizo Silas! —declaró—. Creí que ustedes dos ni siquiera se llevaban tan bien, pero ahora lo único que haces es elogiarlo.

—Bueno, puede que no sea mi persona favorita en el mundo —admitió Agustín—. No es mi mejor amigo ni nada por el estilo, y no siempre nos ponemos de acuerdo, pero está en nuestro equipo. Trabajamos juntos por la misma causa. ¡Ambos somos Pumas! —el niño hizo una pausa—. Debiste verlo correr en la tarde. Pedro le pasó el balón a Silas y él corrió por el campo como un relámpago. El otro equipo…

—¡Oh no! —Karina refunfuñó y se tomó la cabeza con las manos—. Aquí viene otro episodio de «Silas, el maravilloso jugador de fútbol americano».

Su madre rio.

—Me alegra que hayas disfrutado tanto tu juego, hijo —expresó—. Es lindo que tu equipo haya ganado y también es bueno que hayas encontrado algo para admirar en Silas. Siempre deberíamos buscar las cosas positivas en los demás.

—Creo que Agustín nos ha dado un buen ejemplo de cómo deberíamos ver a los demás cristianos —comentó su padre—. Puede que no estemos de acuerdo con ellos en todo, y no tienen que ser nuestros mejores amigos. Pero debemos recordar que estamos en el mismo equipo: el equipo de Dios. Todos conocemos a Jesús como nuestro Salvador y hemos recibido el perdón de nuestros pecados a través de Él. Juntos estamos trabajando para contar a otros sobre Jesús y compartir Su gran amor con el mundo.

—Al igual que Silas y yo estamos trabajando en el mismo equipo para ganar nuestros partidos de fútbol americano —afirmó Agustín.

—Sí —dijo papá—, y como sugirió su mamá, podemos amar y apreciar a nuestros compañeros de equipo, incluso los que no sean tan cercanos.

HAZEL W. MARETT

LOS CRISTIANOS SON TUS COMPAÑEROS DE EQUIPO

VERSÍCULO CLAVE: GÁLATAS 3:28

TODOS SON UNO EN CRISTO JESÚS.

¿Conoces a otro cristiano que no te caiga bien? Probablemente disfrutes de estar con algunos cristianos más que con otros. Pero recuerda que todos los que conocen a Jesús le pertenecen a Él, y eso los hace compañeros de equipo. Jesús nos ama a todos y nos ayuda a amarnos mutuamente. Confía en que el Señor te ayudará a amar y apreciar a los demás cristianos que ha puesto en tu vida. Después trabajen juntos como compañeros de equipo para servir a Jesús y contar a otros sobre Él.

Clave de Hoy
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