Tal como un reloj

Kaya entró en la sala y se dejó caer en el sillón. Su abuelo levantó la mirada de su trabajo con el reloj de pie y dejó a un lado su herramienta.

—¿Qué pasó? —le preguntó a su nieta.

Kaya se puso a arrancar las pelusas de su chaqueta.

—No pasa nada. Es solo que cuando la familia Méndez vino a la iglesia el domingo pasado, estuvieron hablando de todas las cosas maravillosas que vieron a Dios hacer en Brasil. Después del culto, me acerqué a ellos y les expliqué que quería ayudarles con su trabajo misionero.

—¡Qué bien, Kaya! —le animó su abuelo—. ¿Qué tiene eso de malo?

—Bueno, creí que podría acompañarlos en la selva durante el verano, pero en lugar de eso me dijeron que necesitaban ayuda para organizar sus envíos por el correo. Acabo de pasar una hora llenando sobres con sus cartas de noticias para los socios ministeriales de los Méndez. ¡Quisiera hacer algo que realmente sea útil para la obra misionera!

Su abuelo arrugó las cejas.

—Ven aquí —le indicó a su nieta y ella se acercó—. ¿Ves este engranaje? —el anciano le entregó a Kaya un pequeño engranaje que tenía el tamaño de una moneda de diez centavos.

Kaya lo puso en la palma de su mano.

—¡Es tan pequeño!

El abuelo abrió con cuidado un panel en la parte trasera del reloj.

—¡Oh, guau! —exclamó Kaya. Dentro del reloj de pie había un laberinto de engranajes, resortes, ruedas y ganchos.

—No parece muy importante —explicó el abuelo—, pero este engranaje es esencial para el funcionamiento del reloj. Cuando el reloj no repicó en la tarde, lo abrí y noté que ese engranaje no estaba en su sitio. Estaba a punto de arreglarlo cuando entraste —el anciano volvió a poner el engranaje con mucho cuidado dentro del reloj y cerró el panel. En la cara puso las manecillas del reloj en el número doce y el reloj repicó—. El cuerpo de Cristo funciona de la misma manera. Cada persona que confía en Jesús es parte de Su iglesia y todos trabajamos juntos para ayudar a que más personas conozcan de Su amor por ellas y lo que el Señor hizo para salvarlas. Aun las cosas que parecerían insignificantes en la superficie son una parte integral de cómo Jesús nos usa para alcanzar a los demás.

—Entonces, aunque yo crea que llenar sobres no es tan emocionante, ¿de todos modos estoy sirviendo a Jesús? —preguntó Kaya.

—¡Exactamente! —el abuelo sonrió—. Aun las partes más pequeñas hacen una gran diferencia.

OLIVIA SUMMERS

TU SERVICIO ES IMPORTANTE

VERSÍCULO CLAVE: 1 CORINTIOS 12:22

LA VERDAD ES QUE LOS MIEMBROS DEL CUERPO QUE PARECEN SER LOS MÁS DÉBILES, SON LOS MÁS NECESARIOS.

¿Sientes que tu servicio no es importante? ¿Quisieras hacer la diferencia en maneras más significativas? Si sirves como voluntario en la sala cuna, lavando los platos de la iglesia o levantando fondos para los misioneros, Dios ve tu trabajo como algo importante. A veces las cosas menos reconocidas con las más fundamentales. Sé fiel con las oportunidades de servicio que Jesús te ha dado, porque sabes que ayudas al cuerpo de Cristo, formado por los demás creyentes, para compartir Su amor con el mundo.

Clave de Hoy
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