Lenguas que hablan

—¡Mamá, adivina! ¡Carlo tiene faringitis! —Nico acababa de recuperarse de una faringitis y ahora otros niños estaban cayendo con la misma enfermedad. Él encontró a su madre hablando por teléfono en la sala—. ¿Estabas hablando con la señora Arias? —preguntó cuando mamá cerró el teléfono—. Me pareció oír que se van a mudar a Texas.

—¡Ups! No te oí entrar —expresó su madre—. No cuentes a nadie que se van a mudar. La jefa del señor Arias está de vacaciones, así que todavía no ha tenido la oportunidad de contárselo.

Nico no contó a nadie sobre la mudanza de los Arias… al menos hasta el domingo por la mañana. Entonces se le salió cuando le contó a su amigo Haru que pronto tendrían un nuevo maestro de escuela dominical.

—Pero no se lo cuentes a nadie —agregó Nico rápidamente. Y Haru no se lo contó a nadie… al menos por unas horas, cuando le contó el secreto a su hermana, Ari, quien a su vez se lo contó a su mejor amiga, Karen. Sin saber que era un secreto, Karen compartió la noticia con sus padres, que lo mencionaron en una reunión del comité.

Al final de la semana, varios niños más de la clase de Nico estaban con faringitis, y muchas más personas sabían que los Arias se iban a mudar.

—¡Nicolás! —indicó su madre—. Yo no conté a nadie que los Arias se van a mudar. ¿Y tú?

—Bueno… solo a Haru. Pero le dije que no lo cuente —admitió Nico.

—La señora Arias me acaba de decir que toda la ciudad sabe la noticia. Tienen miedo de que la jefa del señor Arias se entere antes que él pueda decirle —señaló mamá—. ¡Las noticias sí que se propagan rápidamente!

—¿Como la faringitis? —preguntó Nico.

—Algo así —respondió mamá—. Una vez que expusiste a tus amigos a tu enfermedad, no había nada que pudieras hacer para detenerla. Y cuando le cuentas un secreto, aunque sea solo a una persona, lo más probable es que la historia se propague. Por eso debemos controlar nuestras lenguas. Aun si no decimos nada malo de alguien, compartir secretos que las personas no quieren que se sepan pueden hacerles daño y eso demuestra que no pueden confiar en nosotros para guardar sus confidencias. ¿Tú crees que Jesús sea así? —Nico negó con la cabeza y su madre continuó—. Jesús es digno de confianza, así que tenemos que depender de Él para que nos ayude a ser también dignos de confianza.

Nico suspiró.

—Lo siento. La próxima vez que me entere de algo que no debo contar, voy a fingir que es una enfermedad contagiosa, como la faringitis, y tendré cuidado de no exponer a nadie más.

LINDA WEDDLE

GUARDA LOS SECRETOS QUE TE CONFÍAN

VERSÍCULO CLAVE: PROVERBIOS 11:13 (NTV)

EL CHISMOSO ANDA CONTANDO SECRETOS; PERO LOS QUE SON DIGNOS DE CONFIANZA SABEN GUARDAR UNA CONFIDENCIA.

¿Sabes guardar secretos? ¿O crees que no pasa nada si solo se lo cuentas a una persona? De vez en cuando te contarán algo que tus padres o un adulto de confianza tiene que saber, por ejemplo, si alguien está sufriendo abuso o tiene un comportamiento peligroso. Entonces asegúrate de contarlo. Pero generalmente, cuando alguien te cuenta algo en confianza, no converses de eso con otras personas. Demuéstrales a los demás que eres digno de confianza, como Jesús.

Clave de Hoy
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