Sola en casa

Mientras Rosita se dirigía a casa después de la escuela, le aterrorizaba la idea de llegar a la casa vacía.  Pensaba en lo que su maestra había dicho en clase unas horas atrás.  “Hay millones de niños que ahora están en casa y que pasan sin adultos por un tiempo todos los días”, había afirmado la señora Romero.  “Muchos de ellos tienen miedo, pero no quieren admitirlo.  Sin embargo, sentir temor cuando uno está solo en casa no es para avergonzarse.  Si estás en esa situación, no dudes en hablar con tus padres o con otro adulto”.

Rosita suspiró mientras metía la llave para abrir su casa.  Ella se sentía exactamente así cuando estaba sola por una hora cada día, después de la escuela.  Saber que había muchos niños más en la misma situación no la hacía sentir menos sola ni menos asustada.

La niña arrojó su mochila en la mesa y trató de ignorar la casa vacía.  “Tengo doce años”, pensó.  “¡Debería poder estar sola en casa sin brincar con cada ruidito!”  Encendió la televisión con el volumen bajo, y luego sacó sus tareas.  “Creo que debería contarle a alguien que tengo miedo”.

Entonces, mientras Rosita ayudaba a su mamá con la cena en la noche, le contó lo que había dicho la señora Romero.

“Oh, hijita, no me había dado cuenta de que te molestaba estar sola en casa”, expresó su madre.  “Me da mucha pena no poder llegar a casa antes que tú.  Pero sabes que puedes llamarme en cualquier momento.  ¿Qué tal si me llamas todos los días, cuando llegues a la casa?”

El rostro de Rosita se iluminó.  “Eso me gustaría mucho”.

Mamá colgó la toalla para secar los platos y abrazó a la niña.  “Además, hay alguien más a quien puedes llamar todos los días”, comentó.

“¿En serio?”, preguntó Rosita con emoción.  “¿Quién es?”

“Jesús”, respondió su madre.  “Yo te quiero mucho, pero Jesús te ama aún más.  Él promete que estará contigo y cuidará de ti, y está justo aquí cuando te sientes sola o asustada.  Puedes conversar con Él acerca de tus temores”.

Al día siguiente, cuando Rosita llegó a casa después de la escuela, hizo una oración antes de llamar a su mamá.  “Gracias por estar conmigo, Jesús.  Por favor, ayúdame a recordar que siempre estás conmigo para no sentirme sola ni con miedo”.  —  LINDA M. WEDDLE

JESÚS SIEMPRE ESTÁ CONTIGO

VERSÍCULO CLAVE: JOSUÉ 1:9

¡SÉ FUERTE Y VALIENTE! NO TEMAS NI TE ACOBARDES, PORQUE EL SEÑOR TU DIOS ESTARÁ CONTIGO DONDEQUIERA QUE VAYAS.

¿Hay veces en que tienes que estar solo o sola en tu casa?  ¿Eso te da miedo?  Conversa con tus padres o con otro adulto sobre cómo te sientes.  Puede que te sugieran algunas ideas de lo que puedes hacer para sentir menos la soledad hasta que lleguen a casa otra vez.  Habla también con Jesús.  Él te ama y siempre está contigo.  Dios puede ayudarte a ser valiente y a no tener miedo.

Clave de Hoy
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