Rescate del desastre del pecado

Tilín”. El reloj del horno timbró.  “¡Vengan todos!”, gritó Lucía.  “¡Mis galletas están listas!”

Ricardo entró corriendo y espió por la ventana del horno.  “¡Se derritieron y formaron un solo desastre!  ¿Y por qué están tan quemadas?”

Su madre tomó las agarraderas.  “Pusiste la temperatura en 175 grados, ¿verdad?”

Lucía leyó la tarjeta de la receta.  “Oh, no, ¡leí mal!  Pensé que decía 275 grados!”

“¡Ay, no!”  Mamá abrió la puerta del horno y salió tanto humo que se activó la alarma contra incendios.

Su padre entró corriendo.  “¿Dónde está el fuego?”

Ricardo rio y apuntó hacia el horno.  “¡Mira esa masa amorfa quemada de lucía!”

La niña refunfuñó.  “Parece una enorme galleta del tamaño del Titanic.  ¡Es un desastre!”

“No es un desastre”, aseguró su madre, dándole a su hija un abrazo.

“Es gracioso que hayas mencionado al Titanic”, comentó papá.  “Ese sí que fue un desastre.  ¿Sabían que el Titanic tenía dos barcos hermanos, llamados Olympic y Britannic?  Lo extraño es que esas embarcaciones también tuvieron desastres”.

Ricardo le dio un codazo a Lucía.  “¿Tan terribles como estas galletas?”

“El Titanic chocó con un iceberg y se hundió”, les contó el padre.  “El Britannic se golpeó contra una mina marina y se hundió.  El Olypmic no se hundió, pero colisionó con dos barcos distintos y embistió a un submarino alemán”.

“Una enfermera llamada Violeta Jessop estuvo en cada uno de los barcos durante los desastres”, indicó mamá.

“Así es”, afirmó el padre.  “Le pusieron el apodo de la Señorita Insumergible”.

“Guau”, exclamó Lucía.  “No puedo imaginar cómo sería escapar a un desastre de esos, ¡ni se diga tres!”

“De hecho”, agregó papá, “hay un desastre mucho más grave del que todos podemos escapar.  La Biblia habla acerca del pecado.  Ustedes saben lo que es el pecado, pero ¿saben qué hace el pecado?”

“¿Qué hace el pecado?”, preguntó Lucía.

“El pecado nos separa de Dios”, explicó el padre.  “Nos destruye; nos hunde al igual que esos barcos.  Pero Dios tiene un plan para rescatarnos”.

“A través de Jesús, ¿cierto?”, preguntó Ricardo.

“Correcto”, aseveró papá.  “Dios envió a Su Hijo, Jesús, a morir por nuestros pecados.  Si confiamos en Jesús como nuestro Salvador, Él nos salva del pecado, para que ya no estemos separados de Dios.  En lugar de una muerte segura, ahora tenemos vida eterna con Él”.

“Me alegra que Dios haya provisto un rescate para nosotros”, expresó Lucía.

Ricardo sonrió.  “Lo triste es que no hay forma de rescatar tus galletas”.  —  MATT SHOEMAKER

JESÚS NOS RESCATA DEL PECADO

VERSÍCULO CLAVE: ROMANOS 6:23

PORQUE LA PAGA DEL PECADO ES MUERTE, PERO LA DÁDIVA DE DIOS ES VIDA ETERNA EN CRISTO JESÚS SEÑOR NUESTRO.

¿Has escapado del desastre del pecado?  La Biblia dice que todos necesitamos ser rescatados del pecado, porque este nos destruye y nos separa eternamente de Dios.  El Señor puso en acción Su plan de rescate al enviar a Su Hijo para salvarnos.  Cuando confiamos en Jesús, ya no nos dirigimos a la destrucción.  Confía en Él para que te rescate.  (Haz clic aquí para que conozcas las Buenas Nuevas que Dios tiene para ti).

Clave de Hoy
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