Redimidos

Darío estaba de pie frente al mostrador de vidrio mientras su mamá entregaba el collar de esmeraldas de su abuela. Un hombre lo tomó y le dio dinero a cambio. El niño oyó el suspiro de su madre mientras metía los billetes en su cartera. Ambos salieron en silencio de la tienda.

Durante su regreso a casa, en el autobús, Darío finalmente habló.

—Mamá, ¿por qué vendiste el collar de la abuelita Josefa? Pensé que te encantaba.

—Sí, me encanta, pero te amo más a ti. El dinero que me dieron por él nos ayudará a vivir hasta que consiga trabajo —contestó su madre.

Se detuvieron en un mercado cerca de su apartamento para comprar un poco de comida. Mamá incluso se portó generosa al comprarle a Darío su chocolate favorito.

Al día siguiente, en la escuela dominical, la señora Mata, la maestra, preguntó si alguien tenía algún pedido de oración. Darío vaciló, pero después levantó la mano.

—Por favor, oren para que mi mamá pueda encontrar un trabajo y que no tenga que seguir vendiendo las cosas que le encantan —dijo en voz baja.

La señora Mata oró y, después de la clase, llamó a Darío para conversar. Él le contó sobre su visita a la tienda de empeños, sobre el bello collar de la abuelita Josefa e incluso del chocolate. La maestra no dijo mucho, pero abrazó fuertemente al niño.

Unos días más tarde, Darío entró a su edificio al regresar de la escuela y metió su llave en el buzón. Adentró encontró un pequeño paquete con el nombre de su madre. El niño corrió por las gradas y encontró a mamá, que estaba buscando trabajos por internet.

—Esto te llegó en el correo, mamá. ¿Qué es? —preguntó Darío.

La madre abrió el paquete y vació su contenido en el escritorio. ¡Era el collar de la abuelita Josefa! Tan brillante y hermoso como siempre. Mamá se puso a llorar.

—No entiendo. ¡Creí que lo habías vendido! —exclamó Darío.

Su madre se limpió las lágrimas y explicó:

—Sí, lo vendí, pero fue redimido.

—¿Redimido? —preguntó el niño—. Esa parece una palabra de la iglesia.

—Sí, lo es —afirmó mamá—. Es lo que Jesús hizo por nosotros, hijo. La Biblia dice que fuimos vendidos a la muerte por nuestros pecados, del mismo modo que yo vendí este collar, pero la muerte de Jesús en la cruz nos compró de vuelta. El señor nos redimió y nos dio vida eterna, al igual que alguien compró este collar para mí otra vez —ella sonrió—. La bondad de esta persona me hace acuerdo de cuánto Dios nos ama y cuida de nosotros.

Y entonces mamá se puso el collar y le dio a Darío un fuerte abrazo.

LAURA KUEHN

JESÚS MURIÓ POR TI

VERSÍCULO CLAVE: EFESIOS 1:7

EN ÉL TENEMOS REDENCIÓN MEDIANTE SU SANGRE, EL PERDÓN DE NUESTROS PECADOS SEGÚN LAS RIQUEZAS DE SU GRACIA.

¿Sabías que, si confías en Jesús, has sido redimido, es decir, recuperado del pecado y de la muerte por un precio? Cuando Jesús murió en la cruz, Él pagó el castigo por tus pecados, para que tú no tuvieras que morir. Si no has aceptado el pago de Jesús por tus pecados, puedes hacerlo ahora mismo. (Haz clic aquí para que conozcas las Buenas Nuevas que Dios tiene para ti). Eres un tesoro especial para Dios y Él pagó por ti con un precio muy alto.

Clave de Hoy
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