Pizza, por favor

“¡Tenemos hambre!”, anunció Adelina después que ella y su prima, Mónica, ayudaran a su abuela a arreglar la casa para su fiesta familiar por el Año Nuevo. 

“Entonces creo que querrán algo de comer”, comentó la abuela.  “¿De qué tienen ganas?”

“¡Pizza!”, exclamaron las dos niñas al unísono.

Su abuela sonrió.  “No sé para qué pregunté.  Parecería ser que la pizza es la comida favorita de la gente.  Muy bien, pizza será… pero la vamos a hacer”.

Sacaron todos los ingredientes para hacer la masa.  Cuando estuvo lista, ambas niñas ayudaron a extender la salsa de la pizza.  Mónica la probó antes que su abuela pusiera quesos surtidos y otros ingredientes en el mesón de la cocina.  “Esta salsa no sabe muy bien sola”, opinó Mónica.  “Tampoco la masa”.

Adelina rio.  “No, pero sabe bien comparada con las cebollas.  Son ricas en la pizza, pero no me gustan crudas… ni tampoco los pimientos”.

Las niñas platicaban mientras seguían preparando la pizza.  “Quisiera no tener que ir a la escuela”, dijo Mónica.  “Todas mis materias son muy difíciles este año.  Tengo que estudiar mucho y todavía me cuenta entender todo”.  La niña se metió una rebanada de pepperoni en la boca.  “¡Oh, qué delicia!  ¡El pepperoni sí sabe bien por sí solo!”

“Al igual que este queso”, aseguró Adelina.  La niña suspiró.  “Al menos no tienes que lidiar con niños chiquitos que te molestan en la escuela.  A veces quisiera no recibir educación en casa.  ¡Mis hermanitos siempre se meten en mi habitación cuando estoy tratando de hacer las tareas escolares!”

Mónica sonrió.  “Sí, ¡pero son tan lindos!  Y te diviertes mucho cuando juegas con ellos en los ratos que no estás estudiando.  En verdad tienes todo lo bueno.  ¿No crees, abuela?”

“Todos tenemos todo lo bueno”, respondió la anciana.  “Estaba pensando que la vida se parece mucho a la pizza.  Nos gustan algunos de los ingredientes, o experiencias, más que otros.  Pero Dios los usa a todos para ayudarnos a que seamos más como Jesús.  Las tareas difíciles de la escuela pueden ayudarnos para que aprendamos a aplicarnos y perseverar cuando las cosas no son fáciles.  Los hermanitos pequeños pueden enseñarnos a tener paciencia.  Dios usa todos los ingredientes de nuestra vida para nuestro bien”.

Mónica suspiró.  “Creo que tienes razón, abuela.  Cuando tengamos que lidiar con las cosas que no nos gustan en la vida, debemos recordar que todos los ingredientes de la pizza, incluso las cebollas, saben bien cuando los horneamos juntos”.  — LUCINDA J. ROLLINGS

DIOS HACE QUE TODO OBRE PARA BIEN

VERSÍCULO CLAVE: ROMANOS 8:28

Y SABEMOS QUE PARA LOS QUE AMAN A DIOS, TODAS LAS COSAS COOPERAN PARA BIEN.

¿Qué sabor tiene la vida para ti?  ¿Te complace mucho algo que esté pasando en tu vida ahora mismo?  ¿Te sientes infeliz por alguna otra cosa?  Cuando no te guste el sabor de uno de los ingredientes de la vida, piensa en la pizza y recuerda que Dios te ama y cuida de ti en todo lo que vives.  Confía en que Él te ayudará a superar las dificultades y hará que todas tus experiencias cooperen para tu bien.

Clave de Hoy
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