Permanece en el sendero del Padre

—¡Estoy contando los días para ir a esquiar! —comentó Rubén mientras su padre le enseñaba cómo ponerse los esquís. Él presionó la correa que amarraba el esquí con su bota.

Papá le entregó a Rubén los bastones de esquiar.

—Solo sigue mis huellas y haz lo mismo que yo.

Su padre dio un paso y se deslizó, una y otra vez. ¡Se veía fácil! Rubén no tuvo problemas para seguir el rastro que dejaba su papá. Después de unos minutos, Rubén se sentía tan confiado que quiso hacer una carrera. Se salió de detrás de su padre y comenzó a hacer su propio sendero en la nieve profunda. Para su desaliento, apenas podía moverse. Papá se deslizaba con firmeza adelante, pero Rubén parecía un elefante estancado en un pantano. Sus piernas luchaban por moverse, pero sentía que tenía rocas en las botas. Papá ni siquiera se dio cuenta de que el niño se estaba quedando atrás.

—¡Papá! ¡Ve más lento! —gritó Rubén antes de caerse. Estaba congelado, con nieve húmeda en sus guantes y alrededor de sus tobillos. Lo peor de todo es que no podía ponerse de pie con los desgarbados esquís atados a sus pies.

Su padre se dio la vuelta y esquió rápidamente hacia donde estaba su hijo. Él sonrió y dijo:

—Estamos aquí para esquiar, Rubén, ¡no para tomar una siesta!

—¡Fue muy difícil para mí cuando me salí de tu rastro! —se quejó el niño—. Y ahora no sé cómo pararme otra vez.

Papá le enseñó cómo patear los esquís por encima para hacerlos a un lado y después empujarse con sus bastones de esquí.

—Siempre es difícil crear tu propio sendero en la nieve profunda —explicó su padre—. Si sigues el rastro que hago para ti, será mucho más fácil y no te quedarás atascado.

—Eso ya lo descubrí —exclamó Rubén, riendo—. De hoy en adelante, solo seguiré tus huellas.

—Muy bien —papá sonrió—. ¿Sabes? A veces también tratamos de hacer nuestro propio sendero en nuestra vida cristiana. Nos olvidamos de que nuestro Padre celestial nos ha dado el Espíritu Santo para ayudarnos a seguir a Jesús y modelar Su amor y obediencia en nuestras vidas. Cuando somos tentados a desviarnos de Su camino para hacer las cosas a nuestra manera, recuerda que Dios nos ha dado el poder de resistir el pecado y de amar a los demás como Jesús. Él siempre nos perdona cuando nos salimos del camino y nos ayuda a volver al sendero correcto.

VICKY KASEORG

SIGUE LA SENDA DE DIOS

VERSÍCULO CLAVE: PROVERBIOS 3:6

RECONÓCELO EN TODOS TUS CAMINOS, Y ÉL ENDEREZARÁ TUS SENDAS.

¿Estás confiando en Dios para que te ayude a permanecer en el sendero correcto? ¿O te has desviado de él y has seguido tu propio camino? Todos cometemos errores en la vida, pero Dios promete perdonarnos y ayudarnos a volver al sendero correcto. El Señor no espera que vivas la vida cristiana por tu cuenta; Él te dio al Espíritu Santo para que puedas elegir el amor y la obediencia por encima del pecado. Confía en que Dios te ayudará a permanecer en el sendero correcto y a seguir el ejemplo de Jesús.

Clave de Hoy
0 replies

Leave a Reply

Want to join the discussion?
Feel free to contribute!

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *