Pequeñas grandes cosas

«¡No me ha salido nada bien en todo el día!», pensó María José dando un portazo al encerrarse en su habitación.  «¿Por qué papá no pudo llevarme a la escuela esta mañana?  Detesto ir en el autobús.  Y mamá debió traer pan ayer para que yo no tuviera que comprar mi almuerzo en la escuela.  Odio hacer fila».  Con el ceño fruncido, a niña se trepó a su cama sin orar.  No tenía ganas de hablar con Dios.

María José suspiró cuando escuchó que alguien tocaba su puerta.  «¡Ahora me van a regañar!», pensó.  Sabía que lo merecía, por la forma en que se había comportado.

Su padre abrió la puerta.  Le entregó a la niña sus zapatos y le dijo:

—Póntelos.  Hay algo que quiero que veas afuera.

María José se quejó, pero se puso los zapatos y lo siguió.

Afuera, en el patio, papá apuntó a la luna que brillaba en el cielo, grande y brillante.  El padre sacó una moneda de su bolsillo y se la entregó a María José.

—Sostén esta moneda frente a ti.  Cierra un ojo y dime si puedes cubrir la luna con esta moneda —confundida, la niña sostuvo en alto la moneda—.  ¿Puedes? —preguntó papá.

María José asintió.

—Claro que sí.

—Puedes bloquear completamente algo tan grande, hermoso y brillante como una luna llena con una pequeña moneda —explicó su padre—.  Ese es un ejemplo de cómo las cosas pequeñas pueden bloquear otras mucho más grandes.

—¿Como cuáles? —preguntó María José, quien seguía confundida.

—Por ejemplo, esta mañana te quejaste por tener que ir en el autobús y por tu almuerzo.  En la noche refunfuñaste porque tenías que hacer tareas.  Me parece que permitiste que esas cosas pequeñas bloqueen las más importantes, como tu familia que te ama, tus muchos amigos y tu buena salud.  Sin mencionar la mayor y más valiosa bendición de todas: la vida eterna con Jesús —papá sonrió y abrazó a la niña—.  La Biblia dice que tenemos que desvestirnos de nuestra vieja manera de ser y vestirnos con una nueva forma de ser, como las personas que Jesús quiere que seamos.  Cuando lo hacemos así, las cosas pequeñas ya no evitan que reflejemos Su amor a los demás.

María José sabía que había permitido que las cosas pequeñas dañaran su relación con su familia y también con su Padre celestial.

—Lamento mucho haberme comportado de esa manera —admitió—.  De hoy en adelante, trataré de no dejar que las cosas pequeñas me impidan ver lo que es realmente importante.  —  BARBARA J. WESTBERG

NO TE ENFOQUES EN LAS COSAS PEQUEÑAS

VERSÍCULO CLAVE: COLOSENSES 3:12

COMO ESCOGIDOS DE DIOS, SANTOS Y AMADOS, REVÍSTANSE DE TIERNA COMPASIÓN, BONDAD, HUMILDAD, MANSEDUMBRE Y PACIENCIA.

¿Permites que las pequeñas decepciones bloqueen las muchas bendiciones de Dios en tu vida?  ¿Dejas que impidan que demuestres el amor del Señor a los demás?  No permitas que eso suceda.  Si conoces a Jesús, Él te ha llenado con la luz de Su amor, para que la hagas brillar y que otros puedan verla.  Cuando las cosas pequeñas te hagan sentir enojo o decepción, comparte tus sentimientos con Jesús.  Entonces enfócate en las grandes y brillantes bendiciones que Él te ha dado.

Clave de Hoy
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