De pesca

Mientras Ming pescaba con su padre, el niño empezó a sentirse impaciente.

—Hemos estado aquí por más de una hora y no hemos atrapado ningún pez.  Ya quiero ir a casa.

—Eso me recuerda de una historia en la Biblia —comentó papá—, que habla sobre cómo Pedro y los demás pescadores estuvieron echando sus redes toda la noche y no atraparon ningún pez.

—¿Qué?  ¿Toda la noche? —preguntó Ming, sorprendido.

—Así es —contestó su padre—.  Solo cuando Jesús les dijo que echaran otra vez las redes, pudieron atrapar peces, ¡tantos, que el barco a duras penas podía llevarlos!

—¡Quisiera que Jesús estuviera aquí en este momento! —exclamó Ming—.  Así podríamos atrapar unos cuántos peces.

Papá sonrió.

—A pesar de que no podemos ver a Jesús, Él está con nosotros.  Él nos ayuda a pescar de diferente manera.  Después de realizar el milagro frente a Pedro y los demás pescadores, les dijo que los convertiría en pescadores de personas.

—¿Pescadores de personas?  ¿Qué significa eso?  —preguntó el niño.

—Bueno…  piénsalo de este modo —indicó papá—.  Yo crecí en Singapur, que es un país multiétnico.  Ahí hay muchas personas que practican religiones como el budismo, el islam y el hinduismo.  Cuando yo era pequeño, tus abuelos adoraban a dioses chinos y a nuestros ancestros.

—¿De verdad?  Creí que siempre habían sido cristianos —afirmó Ming.

Su padre negó con la cabeza.

—No, yo no había oído sobre Jesús hasta que mi mejor amigo, Santiago, me explicó el evangelio cuando estábamos en la secundaria.  Estaba tan confundido y me costó mucho entender el concepto de un solo Dios.  Solo comencé a entender cuando fui a la universidad.  Estoy agradecido con Santiago porque nunca se dio por vencido conmigo.  Siguió hablándome de Jesús, me invitó a la iglesia y a los estudios bíblicos.  Lentamente comencé a entender que solo hay un Dios verdadero y que necesitaba ser perdonado de mi pecado.  Finalmente confié en Jesús como mi Salvador y me hice cristiano.

—Guau, entonces el tío Santiago es como Pedro, cuando tuvo su pesca milagrosa —expresó Ming.

—Exactamente.  Con el tiempo, tus abuelos también se hicieron cristianos.  Eso es lo que significa ser pescadores de personas.  Jesús nos ayuda a llevar a más personas hacia Él.

En ese momento, Ming notó un tirón en la caña de pescar. 

—¡Mira, papá!  ¡Atrapamos un pez!

El padre sonrió.

—Jesús nos escuchó, sin duda.  —  KELLY CHOY

CUÉNTALES A LOS DEMÁS SOBRE JESÚS

VERSÍCULO CLAVE: MATEO 4:19 (NVI)

«VENGAN, SÍGANME —LES DIJO JESÚS—, Y LOS HARÉ PESCADORES DE HOMBRES».

¿Alguna vez les has contado a tus amigos las Buenas Nuevas de Jesús?  ¿Tienes ganas de darte por vencido cuando no lo aceptan enseguida?  ¡No te rindas!  Recuerda que Jesús siempre está aquí para ayudarte.  Sigue contándoles a los demás sobre Él y demostrándoles Su amor.  Comparte lo que Jesús ha hecho para salvarnos con tu familia y amigos, y confía en que el Señor hará el resto.

Clave de Hoy
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