Nunca te abandona

Cuando el tutor de Leopoldo tuvo que salir temprano de su sesión en la biblioteca, el niño se emocionó.  Su papá no llegaría a recogerlo por otros 15 minutos más.  Era muy raro que estuviera sin la supervisión de un adulto, así que se dedicó a explorar los rincones y recovecos de la biblioteca, sin escuchar una sola vez un: “¡Ten cuidado!” o: “¡No toques eso!”  Pero, después de un rato, comenzó a aburrirse.  Después de 45 minutos, comenzó a preguntarse por qué su papá se había tardado tanto.  No le gustaba admitirlo, pero se estaba poniendo nervioso.

“¿Podría llamar a mi mamá, por favor?”, le preguntó a la bibliotecaria.  “Mi papá está muy atrasado”.

“¿Por qué no llamamos directamente a tu papá?”, preguntó la bibliotecaria con frialdad e impaciencia.

“Solo sé el número de mi mamá”, admitió Leopoldo, avergonzado.  “Mi papá tiene un nuevo trabajo en la ciudad y le dieron un nuevo celular.  Todavía no he memorizado el número”.

La bibliotecaria lo miró, fastidiada, y marcó el número de su madre.  “No contesta”, indicó, cerrando con fuerza el teléfono después de dejar un mensaje de voz.  “Si no viene alguien en quince minutos, el protocolo dice que debemos llevarte a la estación de policía para que esperes allá.  ¡Los viernes cerramos temprano!”

Leopoldo comenzó a orar en silencio.  “Señor, estoy muy nervioso.  No me gusta sentirme así.  Por favor, ayúdame”.  Mientras más hablaba con Dios, más tranquilo se sentía.

Cuando su papá finalmente llegó, unos minutos después, el niño tomó su mochila y se dirigió al automóvil.

“Hola, papá”, saludó sin el más mínimo rezago de nerviosismo o irritación.

“Lo siento, hijo”, expresó su padre.  “No estoy acostumbrado al tráfico para regresar de mi nuevo trabajo.  Debí salir más temprano”.

“Está bien”, respondió Leopoldo.  “Lo genial es que, cuando me empecé a preocupar, oré.  Ahí sentí que Dios estaba conmigo y el nerviosismo desapareció”.

“Hiciste lo correcto”, afirmó su padre.  “La vida en la tierra puede llegar a ser muy impredecible.  A pesar de que parece que las personas te han abandonado, Dios jamás lo hará.  Eres Su hijo.  Él siempre estará contigo y te ayudará, sin importar lo complicadas que se pongan las cosas.  Habla con Dios cada vez que te sientas solo o asustado, y Él te ayudará a saber que está contigo”.  —  CLAIRE MCGARRY

¡DIOS NUNCA TE ABANDONARÁ!

VERSÍCULO CLAVE: HEBREOS 13:5

ÉL MISMO HA DICHO: “NUNCA TE DEJARE NI TE DESAMPARARE”.

¿Alguna vez llegaron tarde para recogerte?  ¿O tus amigos se han ido sin ti?  A pesar de que podrían suceder cosas que te hagan sentir solo, la verdad es que nunca lo estás.  Si conoces a Jesús, Él siempre está contigo.  Habla con Él cuando tengas miedo.  Él te ayudará y nunca te dejará.

Clave de Hoy
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