Moscas necias

—¡Oigan, miren esa planta tan rara! —gritó Andrés mientras daba una vuelta por un pantano junto con sus amigos campistas.

—Mmm… —murmuró el señor Pedro, quien era el consejero—. ¡Esa se llama planta odre o planta jarra! Es una de las plantas carnívoras más interesantes de Norteamérica. Comen insectos.

—¿Qué hacen todas esas moscas que vuelan allá abajo? —preguntó uno de los niños, que se habían reunido alrededor de la planta y observaron dentro de unas hojas amontonadas.

—Esa planta las atrapó para comerlas —explicó el señor Pedro—. Produce una sustancia, una especie de néctar, que atrae a los insectos. Pueden fácilmente entrar por la apertura encima de las hojas, pero los lados son resbalosos y tienen miles de pelitos diminutos que las llevan hacia abajo, y las moscas no pueden volver a salir.

—Entonces se ahogan en ese líquido que está al fondo, supongo —comentó Andrés—. Esas moscas creen que van a obtener algo bueno, pero, en lugar de eso, se quedan atrapadas.

El señor Pedro asintió.

—Esto también nos puede pasar a nosotros. Las cosas pecaminosas muchas veces se ven buenas ante nuestros ojos, pero solo nos harán daño si cedemos a ellas. Lo sé por experiencia propia. Cuando era adolescente, comencé a usar drogas ilegales porque estaba pasando por muchas cosas difíciles en mi vida, y creí que las drogas me harían sentir mejor. Pero, en lugar de eso, me quedé atrapado y me volví adicto. Eso solo empeoró las cosas.

—¿Y qué pasó después? —preguntó uno de los chicos.

—Mis padres me enviaron a un hospital especial para que pudiera sanar. Me ayudó mucho, pero todavía luché con la adicción por mucho tiempo después de eso.

—Nunca voy a probar las drogas —declaró Andrés.

—Oro y espero que no —indicó el señor Pedro—. Como todos los pecados, consumir drogas nunca te llevará a nada bueno, el pecado solo puede hacernos daño —el consejero miró a las moscas atrapadas en el líquido al fondo de la planta—. A veces es difícil decir que no a algo que sabemos que está mal, pero Dios nos anima a que acudamos a Él para pedir ayuda. Jesús nos salvó del pecado y nos da el poder para resistirlo. No tenemos que ceder y, si caemos, Él nos ofrece perdón y sanidad.

Mientras hablaba, escucharon un zumbido. Una mosca volaba en círculos alrededor de la planta jarra, acercándose más en cada pasada.

LORNA B. MARLOWE

DILE NO AL PECADO

VERSÍCULO CLAVE: 2 PEDRO 2:9

EL SEÑOR, PUES, SABE RESCATAR DE TENTACIÓN A LOS PIADOSOS.

¿Alguna vez has cedido ante algo que sabías que estaba mal? A todos nos ha pasado. Ceder a ciertas tentaciones puede llevarnos a veces a tener problemas muy serios, pero aun si un pecado te parece pequeño, como hacer trampa en tu tarea o hablar de alguien a sus espaldas, no te llevará a nada bueno, solo te hará daño a ti y a los demás. No quedes atrapado en los hábitos pecaminosos. Si conoces a Jesús, Él te ha hecho libre del poder del pecado. Confía en que Él te ayudará a resistir la tentación.

Clave de Hoy
0 replies

Leave a Reply

Want to join the discussion?
Feel free to contribute!

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *