Mejor que una abeja

Gabriel puso en el piso a su hermanito cuando su amigo entró a su jardín.  “Hola, Benjamín”.

“Hola”, respondió Benjamín.  “¿Tienes tiempo?  Tengo algo que…”

“¡César!”, gritó Gabriel de repente.  “¡No toques esa flor!  ¡Ahí hay una abeja!”

“Quiero acariciar abeja”, balbuceó César.  Gabriel lo cargó para alejarlo de la flor.  “No, César, las abejas pueden hacerte daño.  No la toques, ¿bueno?”  César se fue, tambaleando.  Gabriel suspiró.  “Discúlpame, Benja.   ¿Qué querías decirme?”

Benjamín miró alrededor y luego sacó una bolsita de su bolsillo.  “Toma, tienes que probarlo.  Te va a hacer volar… te vas a sentir bien”.

Gabriel miró el contenido de la bolsita, perplejo.  “¿Son drogas?”, preguntó.  Benjamín asintió con la cabeza y comenzó a decir algo, pero Gabriel le interrumpió.  “No quiero tener nada que ver con eso.  Las drogas le hacen daño a tu cuerpo y a tu mente”.

“Ay, ¡por favor!”, exclamó Benjamín.  “Sólo pruébalo”.

“¡César!”  Gabriel corrió y cargó a su hermanito, que nuevamente estaba tratando de acariciar a la abeja en la flor.  “¿Qué te dije sobre tocar a las abejas?”

César comenzó a lloriquear y a retorcerse para soltarse.  “¡Quiero acariciar la abeja!”, lloró.

En ese momento pasó una vecina con su perro.  “Mira, César”, le dijo Gabriel.  “Ahí viene la señora Estévez con Chester”.  A César le encantaba ese perro grande y peludo, por lo que gritó de contento.  Gabriel lo puso en el piso y César corrió hacia Chester, enterrando su cara en el pelaje del animal y olvidándose de la abeja.

Más tarde, después de que papá llevara a César adentro de la casa, Gabriel se sentó junto a Benjamín.  “Mira, Benja, no voy a probar lo que haya en esa bolsita.  Las drogas tal vez te hacen sentir bien al principio, pero son muy dañinas y es fácil enviciarse con ellas.  Y, más que eso, yo soy cristiano y…”  Gabriel hizo una pausa, mientras pensaba en cómo explicar a su amigo lo que tenía en su mente.  “Bueno, es como César y Chester”, señaló finalmente.  “Le dije a César que no acariciara la abeja porque podría picarle, pero siguió intentando, hasta que vio a Chester.  Luego se olvidó de la abeja porque Chester era grande, peludo y mucho mejor.  Eso es más o menos lo que pasa con Jesús.  Conocer a Jesús y seguirlo es mucho mejor que cualquier cosa que puedan hacer las drogas.  Esa es la razón por la que me voy a mantener alejado de ellas y, en lugar de eso, voy a correr hacia Jesús”.VERA M. HUTCHCROFT

ALÉJATE DE LAS DROGAS Y CORRE HACIA JESÚS

VERSÍCULO CLAVE: ROMANOS 6:11

CONSIDÉRENSE MUERTOS PARA EL PECADO, PERO VIVOS PARA DIOS EN CRISTO JESÚS.  

¿Alguna vez has tenido la tentación de probar drogas o alguna otra cosa que pudiera dañar tu cuerpo o tu mente?  Puede que te digan que es divertido, pero las drogas ilegales son extremadamente peligrosas y solo terminarán haciéndote daño.  No pueden hacer que te sientas amado, aceptado, ni completo, ¡solo Jesús puede!  Cuando te sientas tentado por las drogas o por otras cosas perjudiciales, aléjate de ellas y corre hacia Jesús.  (Si cualquier persona, trata de convencerte para que uses drogas o cualquier cosa que sea dañina, cuéntaselo a algún adulto con el que tengas confianza, para que te ayude).

Clave de Hoy
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