Mejor que un cumpleaños

Maya se daba vueltas en la cama.  Mañana era su cumpleaños y estaba demasiado emocionada como para dormir.  No podía dejar de pensar en su fiesta.  “¡Que ya sea de mañana, por favor!”, susurró la niña mientras lentamente se sumía en el sueño.

“¡Feliz cumpleaños!”, exclamó su madre cuando entró en la habitación de Maya la mañana siguiente, con una bandeja de comida.

“¡Qué genial!  ¡Desayuno en la cama!  Gracias, mamá”, expresó Maya mientras tomaba la bandeja.  El tiempo en la escuela pasó muy lentamente ese día.  La niña miraba ansiosa el reloj y saltó de su asiento tan pronto como sonó la campana.

“¡Feliz cumpleaños, Maya!  Nos vemos de noche en la fiesta”, gritó su amiga Nicole. 

“¡Sí, gracias!”, respondió Maya.  “¡Los cumpleaños son lo mejor!”, pensó.

Cuando llegó a casa, la niña corrió a su habitación para cambiarse de ropa para la fiesta.  La fiesta empezó tan pronto como vinieron sus amigas.  Jugaron, comieron pastel y helado, y vieron cómo Maya abría sus regalos.  En poco tiempo, la fiesta se acabó y las amigas de la cumpleañera volvieron a sus casas. 

Más tarde, esa noche, su mamá entró a la habitación de la niña para darle el beso de buenas noches.  “¿Qué te pasa, hijita?”, preguntó.  “Te ves un poquito triste.  ¿Te sucedió algo en la fiesta?”

“Sí”, contestó Maya.  “Se acabó.  ¡Quiero que mi cumpleaños dure para siempre!  Es el único día del año en que soy especial, el único día que es solo para mí”.

“Hija, eres especial más que un día en el año.  En primer lugar, tu padre y yo te amamos mucho y sabemos que eres única e irrepetible.  No hay nadie en todo el mundo que sea como tú.  Pero lo más importante es que Dios te ama, ¡mucho más que nosotros!”

Maya levantó la vista y sonrió tímidamente.  “¿Puedo recibir obsequios todos los días?”

Su madre rio.  “¡No nos alcanzaría el dinero para eso!  Pero sí recibes el mejor regalo que existe todos los días, y no cuesta ni un centavo”.

“¿Qué regalo es ese?”, preguntó Maya.

“¡Jesús!”, afirmó mamá.  “Él te salvó del pecado, para que puedas tener vida eterna con él”.

“Tienes razón”, admitió Maya.  “¡Eso es mucho mejor que un cumpleaños!”  —  ELENA KETNER

ERES ESPECIAL PARA DIOS

VERSÍCULO CLAVE: 2  CORINTIOS 9:15

¡GRACIAS A DIOS POR SU DON INEFABLE!

¿Alguna vez has sentido que no eres importante?  ¿O que solo eres especial un día del año?  ¡Dios te creó y te ama, lo que significa que eres especial 24 horas al día y 7 días a la semana!  Él te dio el regalo de Su Hijo para que pudieras vivir con Él para siempre.  No tienes que esperar a que sea tu cumpleaños para disfrutar el mayor regalo de todos.  ¡Jesús está contigo todos los días!

Clave de Hoy
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