Masa para brownies

—Mamá, ¿cómo puede uno darse cuenta de que alguien es cristiano? —preguntó Gertrudis—. Porque mi amiga Eliana dice que lo es, pero nunca ora antes de comer y oí cómo le contaba a Melania una mentira en el patio de juegos. Además, una vez me preguntó si quería ir a su casa un domingo en la mañana, ¡así que creo que no va a la iglesia! —la niña soltó un suspiro.

La madre soltó un rato su batidor.

—Tú y yo no podemos saber en realidad qué hay en el corazón de otra persona, hija. Solo Dios lo sabe. Orar e ir a la iglesia son cosas importantes que nos ayudan a crecer como cristianos, pero eso no hace que nadie sea cristiano. Además, los creyentes siguen haciendo cosas malas a veces. ¿Eso tiene sentido?

—Más o menos… pero nosotros oramos y vamos a la iglesia. ¿Eso no demuestra a otras personas que somos cristianos? —preguntó Gertrudis.

Mamá comenzó a responder, pero se detuvo.

—Déjame ver si puedo explicarlo de otra manera. Mira estos brownies que estoy preparando. Podemos agregar cosas en nuestras vidas, como orar… —la madre rompió un huevo en el tazón—. O ir a la iglesia… —ella agregó un poco de vainilla—. O decir la verdad… —entonces añadió la harina—. Pero sin Jesús, somos como esto —mamá salió por la puerta y puso la masa de los brownies en el porche.

—¡Mamá! No puedes dejar afuera la masa de los brownies. Así no se van a cocinar nunca.

—Exactamente, y sin Jesús, sin importar cuántos ingredientes agreguemos, nunca podremos convertirnos en brownies, ¡porque nunca llegaremos al horno! Nos quedamos solamente como una masa cruda —la madre tomó la masa que estaba en el porche y volvió a ponerla en el mesón de la cocina—. Las cosas buenas que hacemos no pueden borrar el pecado de nuestros corazones. Necesitamos que Jesús nos salve del pecado. Esa es la única manera en que podemos convertirnos en brownies.

—Oh —expresó Gertrudis, ojeando el mesón de la cocina—. ¿Es por eso que Dios es el único que puede saber si somos cristianos? ¿Porque Él nos puso en el horno?

—¡Exactamente! Y a pesar de que el amor que Jesús pone en nuestros corazones nos ayuda a llevar a otras personas hacia Él, no podemos juzgar si alguien es cristiano basados en lo que hacen o no hacen. Solo Dios conoce el corazón de cada persona. Y aunque orar e ir a la iglesia son cosas muy importantes, eso no «hornea» a nadie para que se convierta en cristiano —mamá rio con su chiste y puso la masa en el horno.

NAOMI ZYLSTRA

JESÚS SABE QUIÉNES LE PERTENECEN

VERSÍCULO CLAVE: JUAN 14:6

JESÚS LE DIJO: «YO SOY EL CAMINO, LA VERDAD Y LA VIDA; NADIE VIENE AL PADRE SINO POR MÍ».

¿Te preguntas si las personas que te rodean son cristianas? Orar e ir a la iglesia son cosas que los cristianos deberían hacer, pero eso no convierte a nadie en un cristiano. Dios es el único que en verdad sabe qué hay en el corazón de una persona. El Señor sabe quién ha confiado en Jesús para la salvación de sus pecados y quién no lo ha hecho. En lugar de adivinar quién es salvo y quién no, enfócate en ayudar a todos a ver y a conocer el amor y la gracia de Jesús.

Clave de Hoy
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